Redes que hacen vigilancia y denuncia del mal clima laboral

 

 

Miguel del Río | 20.04.2026


 

 

 

 

Cuando de alguien que disfruta de un éxito arrollador se conoce que, en realidad, es un maltratador de quienes le rodean en su entorno profesional, el ascenso de éxito se acabó. Un restaurante de fama mundial, Noma, y su chef estrella, René Redzepi, protagonizan esta historia, más habitual de lo que pensamos. En una sociedad como la actual, sin ética, valores y comportamientos inadecuados desde el poder, a nadie le puede extrañar que los malos tratos pasen también inadvertidos. Este exitoso cocinero no ha tenido esa suerte. Sus antiguos discípulos lo han denunciado a través de las redes, que, mira por dónde, van a tener buena utilidad para esto.

 

Somos muchos los que deseamos ver cumplido el sueño de comer en alguno de los restaurantes de referencia que hay repartidos por el mundo. Cada año aparecen sus nombres en la prestigiosa lista The World’s 50 Best Restaurants, junto a sus geniales cocineros, por ser creadores de maravillosos platos que son una delicia al paladar. Hasta su desaparición en 2024, Noma era uno de ellos. Estaba ubicado en Copenhague, dirigido por René Redzepi, acompañado de un equipo de 100 empleados,que gestionaban un servicio único de alta cocina. Conseguir mesa era poco menos que imposible, a pesar los 600 euros por persona que, mínimo, podía costar la experiencia culinaria.

Es el nombre de este cocinero danés magistral el que me incita a abordar la gran importancia que tiene dentro de nuestras vidas disfrutar de un buen clima laboral en el lugar en que trabajamos. Y es que la noticia del chef Redzepi y su forma de dirigir ha dado la vuelta al mundo (The New York Times), denunciado por multitud de sus discípulos en la cocina, por lo que se denomina un modelo de liderazgo agresivo y presión psicológica intensa. Es decir, y en lenguaje claro, malos tratos.

Un influyente periódico recogió los numerosos testimonios aparecidos en redes sociales, frente a lo cual hay que reconocer tan valiosa aportación en saberse la verdad, ante la indiferencia y, en ocasiones complicidad, que la sociedad muestra hacia hechos así, que física y psicológicamente destrozan la vida de una persona. Cuando te ves inmerso en semejante escándalo mediático siendo una celebridad, explicaciones y disculpas a través de un buen asesor de imagen se dan por esperadas. Además de reconocer comportamientos dañinos, el chef aseguró que había trabajado para mejorar su actitud, zanjando que el clima de trabajo es hoy bien distinto. Pero, como suele decirse, el daño ya está hecho.

En realidad, René Redzepi se ha visto atrapado por ambiciones que tienen un peaje. De un lado está la búsqueda del éxito, de los triunfos, al precio que sea, y llevándote por delante educación, respeto y formas. Nadie mejor que el emperador Donal Trump lo representa ahora. En sus delirios de grandeza, ya se compara con Jesucristo. También están de protagonistas estelares las redes sociales, y el insulto y la difamación, que desgraciadamente se antepone en la búsqueda de más seguidores. Como todo hay que decirlo, sin la denuncia a través de Internet, nada se hubiera conocido de este caso tan conocido informativamente, y de las conclusiones que hay que extraer del mismo.

Luego está la generalización o descripción, mayormente fabricada, de los lideres actuales. Como cuando se celebra una cumbre y asisten los máximos representantes de un país, definidos para la ocasión como líderes se esas naciones. Una cosa es ganar unas elecciones y otra bien distinta ser un auténtico líder. Hoy es también este el problema, la falta de auténticos referentes. Es imposible que muchos de los actuales salgan bien parados, no precisamente por sus ideas, y si por comportamientos que demuestran falta de honestidad, ausencia de ética, incoherencia tras incoherencia, respeto democrático, asumir errores, pedir perdón, y no digamos acatar decisiones desfavorables. Malos ejemplos los encontramos en España e Italia, y los intentos de cambiar las reglas del juego, para que los Gobiernos vayan por delante de la justicia. Cabe recordar aquí el mal hacer en este sentido de Trump, dirigiendo a su antojo la antaño primera democracia, al tiempo que gran purgador de todo aquel que no acata sus locuras.

La psicología tiene detectadas las principales frases que utilizan los intolerables, los agresivos mandando, desde sus altas responsabilidades políticas, económicas o sociales. Son estas: “Así soy yo” (erosiona relaciones), “Te lo dije, siempre tengo razón” (soberbia y arrogancia), “Eso es una tontería” (anulando a los demás), “No me importa” (déficit emocional), “No es mi problema” (individualismo), “No tengo tiempo para estas cosas” (egocentrismo) o “Es lo que hay” (falta de empatía y compromiso).

Ser y comportarse como voy a indicar a continuación no resulta fácil. Mantengo casualmente una conversación con una magnífica profesional que conoce el “Caso Redzepi”. Lo define muy bien: “Los grandes siempre son humildes y agradecen el trabajo del resto”. Y es que no corren buenos tiempos para la gratitud y la humildad. Solo hay que leer la cansina prensa diaria. La estupidez impera, además de muchas personas ocupando cargos de responsabilidad para los que no tienen la preparación y capacidad necesaria. Casos como el de este chef venido a menos van a continuar sucediendo. La diferencia entre una buena y mala educación da como resultado un René Redzepi. Han hecho bien en desenmascararle sus antiguos discípulos maltratados. Este es el camino a seguir por una sociedad que tiende a mirar hacia otro lado cuando conoce el caso de algún maltratador, especialista en crear mal clima laboral. El día que deje su puesto, su pago será que absolutamente nadie tendrá un buen recuerdo de su nombre, personalidad hiriente y mal hacer.

 

 

Miguel del Río