Colaboraciones

 

La enseñanza de la religión católica en la escuela (y VI)

 

 

 

07 mayo, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

¿En qué se basa la enseñanza de la religión católica para poner notas a los alumnos de religión, si no evalúa la fe?

Es posible evaluar la enseñanza de la religión en la escuela porque esta cuenta con los mismos elementos que el resto de las áreas y exige los saberes que deben aprender los alumnos con los mismos métodos que las otras materias, como ya se ha indicado en la pregunta anterior. La enseñanza de la religión católica posee un currículo análogo al del resto de las áreas, se atiene al desarrollo de los objetivos y contenidos del currículo y los evalúa desde los criterios de evaluación establecidos. La enseñanza de la religión católica es un proceso de aprendizaje del alumno, cuyos resultados son susceptibles de evaluación. El profesor evalúa los conocimientos que el alumno va adquiriendo, comprueba si estos conocimientos los comprende y si sabe aplicarlos a alguna realidad cultural, social, religiosa o personal.

 

¿Controlan los obispos si las clases de religión son como deben ser?

Los obispos, a través de sus delegados diocesanos de enseñanza, poseen algunos medios de control de la calidad de la enseñanza religiosa católica. Estos controles vienen dados con ocasión de la propuesta de profesores idóneos que realiza cada delegado diocesano de enseñanza en su diócesis. A su vez, la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis vela para que todos los libros de texto que acceden a la escuela respondan al currículo establecido por la Conferencia Episcopal Española. El control periódico de su desarrollo en la clase es más dificultoso por la carencia de medios y legislación. Sin embargo, esta enseñanza recibe continuamente un autocontrol de los mismos profesores sobre su buen hacer en la escuela, de los mismos alumnos, hoy más exigentes de autenticidad e idoneidad en el quehacer escolar y, sobre todo, de los padres responsables de la formación religiosa y moral de sus hijos.

 

¿No se le da demasiada importancia a la religión?

La enseñanza de la religión católica debe ser equiparable a cualquier materia, puesto que colabora a la formación integral del alumno, por lo menos como las demás, y en un terreno específico. Con la propuesta de que la religión no cuente para pasar de un curso a otro se presupone que no aporta saberes importantes para los alumnos como otras áreas, o que esta enseñanza no es seria a la hora de evaluar, o bien, que es una acción de buena voluntad de la Iglesia, pero no académicamente relevante. En el fondo son imputaciones a la enseñanza religiosa católica que no tienen fundamento, pues esta materia está impartida por profesores titulados como los demás, preparados científicamente como todos, con los instrumentos pedagógicos equiparables a los de cualquier área y con los métodos de evaluación precisos y claros como se entienden en todas las asignaturas. Es una enseñanza como las demás y debe contar para pasar de un curso a otro como el resto de las enseñanzas, para los alumnos que la elijan.

 

¿Por qué la Iglesia propone a los profesores de religión católica y después los nombra y paga el Estado?

La Iglesia Católica, o bien, otra institución según la confesión religiosa de que se trate, es la única competente para determinar cuál es el profesor idóneo para impartir su enseñanza. El Estado, a su vez, es quien puede nombrar a los profesores en la escuela pública, ya que los colegios públicos son del Estado y él es el que posee las competencias de nombramiento de profesores en la escuela pública. Son dos competencias que deben de hacerse compatibles, pues el Estado está obligado a impartir en sus colegios la enseñanza religiosa que demanden los padres y a su vez él no puede establecer quiénes puedan ser idóneos para impartirla por ser esta materia competencia de las distintas confesiones. Para garantizar este derecho de los padres, el Estado solicita a la Iglesia los profesores necesarios para que esta enseñanza se imparta en sus colegios. Es el Estado quien debe pagar este servicio como lo hace con cualquier enseñanza que se imparte en los centros públicos.

 

¿Tienen en otras naciones la misma legislación para sus profesores de religión?

La legislación sobre profesores de religión varía según los casos, dependiendo del tratamiento jurídico que se dé a la enseñanza de la religión. En todas las naciones en las que se imparte la enseñanza de la religión ateniéndose a las distintas confesiones religiosas, la jerarquía eclesiástica mantiene sus derechos de propuesta y suspensión de la misma cuando el profesor deja de reunir las condiciones de idoneidad por las que fue propuesto. Las mayores diferencias estriban en el tratamiento laboral que las distintas administraciones educativas dan al profesor de religión. Alemania y Austria los consideran funcionarios y cuando la jerarquía suspende la propuesta del profesor, el Estado tiene que asumir a estos con otras funciones. Italia está en trámites de reconocer un estatuto parecido al de Alemania para sus profesores de religión. El resto de los países que presentan a los padres la posibilidad de escoger entre una u otra formación religiosa según sus convicciones, tienen estatutos jurídicos similares al de España.

 

¿Qué razones tienen los padres para escoger la clase de religión católica para sus hijos?

Los padres no suelen formular sus razones con un discurso académico o intelectual, pero sí saben por qué optan cada año por esta enseñanza. Saben que sus hijos están influenciados por unos contravalores que pueden crearles actitudes que ellos no desean que adquieran. Saben que la religión católica ha sido generadora de una cultura de respeto, dignidad de la persona, derechos humanos, amor a los pobres, sensibilidad ante el dolor y la necesidad, entrega a Dios y a los hermanos más necesitados y, sobre todo, saben que sus hijos necesitan el amor del Padre Dios, el perdón y la salvación de su Hijo y la fuerza del Espíritu para vencer el mal, el pecado y la muerte. Saben que sus hijos necesitan respuestas a sus grandes preguntas y no solo un discurso nuevamente racional, sino un mensaje de salvación eterna.

 

¿Para qué sirve la clase de religión?

Esta es una pregunta acerca de la utilidad, que interroga sobre la eficacia, como una máquina que sirve para lo que ha sido hecha. No es eficaz la religión para construir equipamientos, ni aumentar el nivel de vida material, ni para consumir más. La religión eleva las potencialidades del ser humano para ser más humano, dándole incluso la posibilidad de ser hijo de Dios e identificarse con Él. La religión hace posible que el ser humano se conozca a sí mismo, pues es Dios en Jesucristo quien revela su identidad: ser creado para amar y llamado a la vida eterna.

 

¿Hay alguna diferencia entre las clases de religión en la escuela católica y en la escuela pública?

Tanto en la escuela católica como en la escuela pública, la clase de religión católica es la misma y se imparte con las mismas condiciones académicas. Sin embargo, en la escuela católica no hay obligación de proponer la posibilidad de que los alumnos escojan otra enseñanza diferente a la religión católica, puesto que la opción que libremente hacen los padres de que sus hijos sean educados en un colegio católico lleva incluido, implícitamente, la enseñanza de la religión católica. Sería una contradicción que unos padres pidan la educación católica en un centro confesional y no quisieran que su hijo recibiera enseñanza religiosa. En este mismo sentido ya se pronunció el Tribunal Constitucional.