COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
LA FE COMO EJERCICIO COTIDIANO
“ARMONIZAR LA VIDA CON LA CERTEZA: A causa de que la creencia es néctar, uno se alienta y se alimenta porque cree en algo. Lo ilustre reside en la escucha de percusiones, en la confianza vertida en los hechos y en la coherencia del esfuerzo por corregirnos. Responder con una conducta de humildes pruebas y no sólo de buenas palabras, nos armoniza. Ojalá, Cristo, habite en nuestros latidos; tendremos sus mismos sentimientos, fruto de la experiencia espiritual y del ético compromiso.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 26.09.2026
I.- EL BULLA DE LA SIMPLEZA
Somos seres en continuo decir y hacer,
convocados a seguir el hálito cristiano;
lo que encarna dar evidencia de Cristo,
cuando uno interviene, siente y piensa,
reconociendo su presencia en nosotros.Nuestra vida es para vivirla y donarse,
para componer y velarla en el rechazo
a toda tentación, que nos aleje de Dios
y nos acerque a las malicias mundanas,
tomando la fe como el mejor proceder.Son los testimonios de nuestro caminar,
como penitentes en continua penitencia,
reconociéndonos pecadores y confusos,
pero siempre dispuestos a pedir perdón
a los demás, para uno purgarse consigo.
II.- EL MISTERIO DE LA CONVERSIÓN
La fuerza de Dios, notificada en Jesús;
nos recuerda la lucha de nuestros días,
el secreto para vencerla que no es otra,
que la rotación al níveo soplo piadoso,
suplicante al Padre para que nos libere.Más allá de nuestras continuas fatigas,
y de nuestros propios fiascos vivientes,
perdura el ánimo consolador de Cristo,
que hace de un espacio de tribulación,
un reino donde reina el bien y el amor.La santidad no es la evasión de errores,
sino la capacidad asidua de levantarse;
la aspiración constante de reorientarse,
y de orientar los pasos a los mil pulsos,
entrelazados a la quietud conciliadora.
III.- EL PELIGRO DE LA PASIÓN
La señal del nuevo Reino nos desvela,
cómo mover y remover la ofuscación;
la ceguera moral debido a la soberbia,
que no es grandeza sino protuberancia,
hinchazón que nos envicia de egoísmo.La obediencia no consiste en expresar,
lo que uno habla, sino lo que uno vive;
pues más allá del vocablo está el obrar,
lo que exige el don del arrepentimiento,
y la gracia de ostentar un corazón puro.No hay mayor escarnio que endiosarse,
que sumarse a los combates mundanos,
en lugar de combatir por anidar la paz,
con la alegría de las bienaventuranzas,
logrando así ver la ruta de la felicidad.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
26 de septiembre de 2026