COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO

 

EL INELUDIBLE RESPIRO OMNIPOTENTE; NOS AMPLÍA LA CALMA Y NOS COLMA

 

 

“NOS HAS HECHO SEÑOR PARA REPOSAR EN TI: Abrazados a Cristo, el corazón se vuelve poesía; y, el verso que somos, nos eleva al acuerdo contemplativo del verbo. La mundanidad todo lo corrompe; sin embargo, lo celeste lo purifica, lo alumbra de inspiración e ilumina de afecto con efecto vivo. Sea el Altísimo nuestro aliento y Él nos proveerá. Es verdad que nuestra savia ha de ser como la de un auténtico poeta, en guardia siempre para asistir y de servicio siempre para coexistir.”

 

 

 

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 04.07.2026


 

 

 

I.- LA SOBERBIA INTELECTUAL:
EL MÁS DIFÍCIL ARTE DE CURAR

El orgullo engendra al autócrata,
y el autócrata procrea al déspota,
y el déspota propaga al opresor,
y el opresor irradia aire tiránico,
que se reproduce de indecencias.

Hay que volver a las dignidades,
al cauce sencillo de la humildad,
a la antesala de las perfecciones,
que es lo que nos repara el vacío,
y nos enmienda la pena del vicio.

Compartamos los níveos latidos,
repartamos sonrisas y no llantos,
escuchemos a la gente corriente,
que lo dócil a Dios le conmueve,
mientras la arrogancia la rehúsa.

 

 

II.- EL DESCANSO VERDADERO:
EL MÁS VERÍDICO ARTE DE OBRAR

Descansar no es sólo reavivarse,
sino considerarse y reconducirse,
hallarse y reencontrarse enérgico,
saber revestirse de perseverancia,
y no dormir sin yacer con Jesús.

Un ser sin virtudes ni bondades,
no puede morar en la adversidad,
ni mucho menos en la felicidad;
sólo el ser justo reposa en alivio,
pues deja la cruz cuando la ciñe.

No hay mayor entereza que la fe,
pues todo el que cree, se explora,
hace silencio y se pone a pensar,
y cuánto más se acerca al Señor;
más calma siente, más paz halla.

 

 

III.- EL YUGO SUAVE:
EL MÁS OBVIO ARTE DE AMAR

Un buen signo de vida es darse,
donarse como buenos hermanos,
soltar todos los lastres terrenales,
y elevarnos hacia lo inmaculado,
que es donde hallaremos sosiego.

El yugo de Jesús es yugo de luz,
luminaria de amor de amar amor,
sólo hay que vislumbrar su obrar,
seguirle en su hacer cada aurora,
para sentir sus dotes de armonía.

Con el Redentor a nuestra orilla,
sabremos caminar en comunión,
hacer familia, sentirnos de Dios,
y dejaremos de estar abrumados,
por cargas que nos dejan sin voz.

 

 

Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
04 de julio de 2026