COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO

 

ELEVAR LA MIRADA PARA HALLARSE

 

 

“UNA REALIDAD MÍSTICA, PARA SENTIRNOS GLORIADOS: El Papa León XIV, como todos nosotros, siempre está en camino. Ahora lo hace, a esta tierra de María, coincidiendo con la festividad del Corpus Christi. Sus latidos, son tan evidentes como clarividentes, reaniman y miman el recogimiento orante. Esta acogida, nos transciende y enciende el ánimo; mientras, por aquí abajo, continúan vivas las imborrables huellas de Cristo resucitado. Seguirlas, es una sistémica representación.”

 

 

 

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 06.06.2026


 

 

 

I.- SITUARSE EN LA CONTEMPLACIÓN DIVINA:
DEL MISTERIO DE DIOS, HIJO EN FORMA HUMANA

Estamos llamados a percibir a Cristo,
a no perder de vista su fiel compañía,
a orientar los ojos en sus enseñanzas,
a dejarnos sorprender por sus faenas,
a digerir y a dirigir nuestros estados.

Sólo Él puede encauzar los periodos,
transformar nuestro curso y formarlo;
pues su itinerario es vida y es verdad,
bajo el rumbo del afecto y del efecto,
que nos conduce y reconduce a vivir.

Porque existir sin donarse es lo cruel,
uno debe darse y concurrir en familia,
y ha de quererse para poder aguardar,
el espectáculo hermoso del amanecer,
a pesar de los pesares de las sombras.

 

 

II.- DEJARSE ACLARAR POR QUIEN NOS GUÍA:
SEÑOR DE TODOS, ES EL BUEN PASTOR

Entre nosotros siempre camina Dios,
es un faro luminoso que nos modela,
que va calando en nuestras jornadas,
penetrando en nuestras mil historias,
para darnos la savia y legarnos la luz.

Su claridad es manifiesta en su obrar,
concurrente con su inmortal palabra;
en guardia siempre para avivar el ser,
para que sepa discernir las maldades,
y destronarlas con la fuerza del bien.

En lo bueno está lo que nos clarifica,
cohabitar en relación con los demás,
y habitar más en las alturas cada día,
y menos en las simplezas terrenales,
que nos llevan a las noches sin alba.

 

 

III.- HACERSE A JESÚS PARA REHACERSE:
ES NUESTRO PAN DE VIDA, CÁLIZ DE SALVACIÓN

Llevemos la cruz al corazón de todos,
porque Jesús nos abraza en conexión,
nos une en alianza con el lazo del sol,
para huir de toda nube que nos hiera,
y regresar vivo y vivificante al cielo.

No hay mejor procesión que suplicar,
que rogar e implorar nuevos espacios,
que tomar parte en el pan eucarístico,
para multiplicar la comunión fraterna,
y celebrar la llegada del Reino santo.

Loemos al Salvador, su don de amor,
partiendo desde el altar y el sagrario,
pues toda aleluya es un signo de paz,
de comunión y de comunidad alegre,
de asentimiento entre sí y los demás.

 

 

Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
06 de junio de 2026