Católicos
La iniciativa, nacida en 2015 y constituida como asociación en 2023, acompaña a jóvenes de entre 18 y 30 años mediante la convivencia, la oración, el trabajo y el apoyo profesional.
31/10/26 | Javier Arias
- Una experiencia de acogida que comenzó en 2015
- Una casa para jóvenes con adicciones y problemas familiares
- Siete jóvenes han culminado su proceso en 2026
- La oración y la fe, en el centro del acompañamiento
- El respaldo de la Diócesis de Cartagena y de la UCAM
- Una experiencia excepcional con las Hermanitas de los Pobres
- Reformar la casa y abrir nuevas moradas en España
Miembros y amigos de la comunidad Shejiná
con el obispo de Cartagena.
La comunidad Shejiná nació hace once años de una experiencia muy concreta: la acogida de jóvenes que atravesaban situaciones de sufrimiento y vulnerabilidad. Su fundador, el sacerdote Pedro José González Najas, se formó para el sacerdocio en el Seminario Diocesano Misionero Redemptoris Mater de Murcia y vivió experiencias misioneras en México, Ecuador y Nicaragua. También es capellán del Tanatorio de Nuestro Padre Jesús de Espinardo y ejerció como capellán del Centro Penitenciario Murcia II hasta septiembre de 2026.
Una experiencia de acogida que comenzó en 2015
Aquella iniciativa, que comenzó en 2015, se constituyó como asociación civil en junio de 2023 y se ha convertido en un proyecto de acompañamiento humano, espiritual y profesional desde El Palmar (Murcia).
«Como sacerdote, mi motivación fue profundamente evangélica: anunciarles que son amados por Dios y que su historia no termina en sus heridas», explica González Najas a Religión Confidencial. El carisma de la comunidad se resume en una frase del Evangelio de san Lucas: «Estaba muerto y ha vuelto a la vida» (Lc 15,24). De ahí también su lema, «Shejiná, tierra de María», que expresa la acogida del Padre, el amor de una Madre y la entrega de su Hijo.
Desde sus comienzos, la asociación ha ayudado a más de 360 jóvenes. Solo durante 2026 ha acompañado a más de 45 personas, una cifra que da cuenta de la actividad que desarrolla actualmente esta iniciativa.
Una casa para jóvenes con adicciones y problemas familiares
La morada de Shejiná se encuentra en El Palmar, en unas instalaciones cedidas por Cáritas mediante un convenio. Allí acogen principalmente a jóvenes de entre 18 y 30 años que atraviesan problemas de adicciones, sufrimiento e mocional, conflictos familiares o situaciones de exclusión social.
El funcionamiento de la casa se basa en la convivencia diaria. La oración, el trabajo, el deporte, la formación y las responsabilidades compartidas forman parte de una rutina que busca ayudar a cada persona a recuperar hábitos y reconstruir su vida. Para ello, la comunidad cuenta con trabajadores, psicólogos, sacerdotes y voluntarios que participan en el acompañamiento.
González Najas precisa que Shejiná no pretende sustituir a los recursos sanitarios especializados. Su objetivo es ofrecer un entorno comunitario de acogida y crecimiento humano y espiritual, respetando la libertad y los tiempos de cada joven. «No queremos perder lo esencial: que cada joven sea tratado como una persona y no como un expediente», señala.
Siete jóvenes han culminado su proceso en 2026
Los resultados de la comunidad también se reflejan en las historias personales de quienes han pasado por ella. Este año, siete jóvenes han recibido la bendición con la que Shejiná celebra la culminación positiva de su proceso de acompañamiento. Además, tres jóvenes que anteriormente habían formado parte de la comunidad se han casado por la Iglesia.
Para su fundador, estos acontecimientos son signos especialmente significativos, aunque insiste en que el fruto del proyecto no puede medirse exclusivamente mediante cifras. También considera avances importantes una reconciliación familiar, recuperar la confianza, volver a asumir responsabilidades o descubrir que la vida merece la pena.
«Cada historia tiene su tiempo y merece ser tratada con respeto», afirma el sacerdote, que sitúa la recuperación de la dignidad personal en el centro de la labor de Shejiná.
La oración y la fe, en el centro del acompañamiento
La dimensión cristiana no constituye un elemento accesorio de la iniciativa, sino que está presente desde su nacimiento. «La fe no es un añadido a Shejiná: está en el origen de nuestra misión», explica González Najas. La comunidad se inspira en Jesucristo, que se acerca a quienes sufren, los levanta y les devuelve su dignidad, y encuentra una referencia especial en el Sermón de la Montaña.
La casa cuenta con una capilla con el Santísimo Sacramento, cuya presencia ha sido autorizada mediante decreto diocesano. La comunidad vive además bajo el amparo de la Virgen de Fátima y la protección de San Miguel Arcángel.
El sacerdote subraya, sin embargo, que la evangelización debe desarrollarse desde el respeto a la libertad de cada persona. «Evangelizar no es imponer: es dar testimonio, acoger y acompañar desde el respeto a la libertad de cada joven», explica. La experiencia que quieren ofrecer se resume, según sus palabras, en «la acogida del Padre, el amor de una Madre y la entrega de su Hijo.
El respaldo de la Diócesis de Cartagena y de la UCAM
Shejiná mantiene una relación cercana con la Diócesis de Cartagena, que se traduce en acompañamiento pastoral, derivaciones y participación en iniciativas diocesanas. En 2026, la comunidad ha sido incluida en la campaña del Día de la Iglesia Diocesana.
Además, con motivo del Año Jubilar por el centenario de la coronación canónica de la Virgen de la Fuensanta, el obispo de Cartagena y el Cabildo de la Catedral han decidido destinar a Shejiná la colecta del Año Jubilar. La asociación también está acompañando el paso de la imagen de la Virgen por distintas parroquias mediante testimonios de jóvenes que han formado parte de la comunidad.
Otro de los apoyos destacados procede de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), que ha apadrinado a la asociación. González Najas agradece especialmente esta cercanía, que describe como «un verdadero gesto de familia». La comunidad también ha tenido ocasión de presentar su misión al obispo de Albacete.
El fundador insiste en que el proyecto quiere desarrollarse siempre en comunión con la Iglesia, con su obispo y con las diócesis que lo acogen, sin renunciar por ello a la colaboración con la sociedad civil.
Una experiencia excepcional con las Hermanitas de los Pobres
Uno de los pasos más recientes de Shejiná es la exploración de nuevas posibilidades de acogida para mujeres en situación de vulnerabilidad. En octubre de 2026, la comunidad comenzó a estudiar esta posibilidad ad experimentum. En ese contexto, las Hermanitas de los Pobres de Murcia han acogido a una joven en virtud de un acuerdo de colaboración para este caso concreto.
González Najas quiere evitar que esta experiencia se interprete como la puesta en marcha de una nueva rama femenina o de un recurso estable de acogida. Insiste en que se trata de una iniciativa singular y excepcional, que no implica que las Hermanitas de los Pobres hayan abierto un centro para mujeres derivadas por Shejiná ni que exista un programa general de colaboración o derivación permanente.
El sacerdote agradece la generosidad de las religiosas y explica que cualquier paso futuro en esta dirección requerirá discernimiento, acuerdos específicos y medios adecuados, respetando la misión propia de las Hermanitas y poniendo en el centro la dignidad y las necesidades de cada persona. Por el momento, la posible creación de una rama femenina se encuentra únicamente en una fase inicial de discernimiento.
Reformar la casa y abrir nuevas moradas en España
Entre los principales desafíos de Shejiná está garantizar una acogida personal y estable. Para ello necesita recursos humanos y profesionales, voluntarios, alimentación, suministros y espacios adecuados. Las dificultades económicas y administrativas también condicionan el desarrollo de la asociación, que busca la colaboración de empresas, instituciones y particulares desde criterios de transparencia y responsabilidad.
A corto plazo, uno de sus objetivos es mejorar y reformar las instalaciones de El Palmar, ampliar los espacios disponibles y reforzar el acompañamiento personal y profesional de los jóvenes. Pero el proyecto tiene también una aspiración de mayor alcance: abrir nuevas moradas en otros lugares de España para llegar a más jóvenes y familias que necesitan una oportunidad.
El fundador establece una condición para esa expansión: cada nueva casa deberá nacer en comunión con la diócesis correspondiente y con su obispo. «Shejiná quiere caminar dentro de la Iglesia, nunca al margen de ella», afirma. Para él, la comunión eclesial no es un añadido, sino una condición esencial de la identidad de la comunidad y de cualquier posible crecimiento futuro.
En noviembre está previsto que la asociación recoja el reconocimiento de los Premios Imparables de Salud21, un estímulo para quienes hacen posible el proyecto. González Najas quiere seguir acogiendo a quienes necesitan una nueva oportunidad «allí donde la Iglesia nos permita servir». Una misión que mantiene como referencia el pasaje evangélico que inspira a toda la comunidad: «Aquel que estaba muerto puede volver a la vida».