Iglesia-Estado

 

El párroco de Urda a RC: “Nadie ha rechazado el consuelo de Dios ni de la Iglesia en este terrible accidente ferroviario”

 

El párroco de Urda no ha parado en todo el día. Desde el primer momento, se personó en el lugar del accidente, ayudando a algunos de los pasajeros a salir de los trenes accidentados. Después, daba consuelo, pero, sobre todo, estaba allí para ayudar en lo que podía y echar una mano. El sacerdote José Miguel Fernández, de la mano del arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, ha estado con las víctimas y sus familias.

 

 

 

28/10/26 | Marta Santín


 

 

 

  1. La Iglesia, cercanía con los necesitados

  2. "He intentado darles consuelo y esperanza"
  3. Uno de los momentos más emotivos
  4. "Nadie ha rechazado a la Iglesia"

  5. Repique de campanas en todas las Iglesias
  6. En la parroquia de Urda, una adoración con el Santísimo expuesto
  7. "Mi corazón está repleto de solidaridad"

 

 

 


Una de las imágenes de luto que circula por las
redes sociales tras el accidente ferroviario en Urda.

 

 

 

La Iglesia, cercanía con los necesitados

"Mi corazón está repleto de la solidaridad de este querido pueblo de Urda, que desde el minuto uno se ha entregado a heridos y familiares. Hay que quedarse con la solidaridad del ser humano y la cercanía de todos los voluntarios que quieren paliar el dolor y, a veces, no saben cómo, pero estar allí es mucho. Esta es la mejor imagen que tenemos que dar en la Iglesia: cercanía con los necesitados", relata a Religión Confidencial.

El P. José Miguel fue uno de los primeros que se personó en el lugar del siniestro.

"Padre, deme un abrazo porque estoy vivo. Dios me ha ayudado", le dijo emocionado uno de los pasajeros, y la emoción y las lágrimas no se pudieron frenar. Porque otras 68 víctimas (al cierre de esta edición) no tuvieron la misma suerte.

 

 

 


El sacerdote José Miguel Fernández, párroco de Urda,
en una foto de archivo.

 

 

 

"He intentado darles consuelo y esperanza"

Después, se desplazó al pabellón de Urda, donde acogieron a los heridos no graves, para llevarles alimentos y ayudarles a ponerse en contacto con sus familiares. Muchos de ellos estaban aturdidos. Después, también se dirigió al pabellón del colegio, donde se reunieron los familiares, muchos de ellos venidos de Madrid.

"He intentado darles consuelo y esperanza. Hay muchos heridos que están en hospitales y no están identificados. Hemos hecho lo que hemos podido", explica el párroco de Urda.

 

Uno de los momentos más emotivos

El padre José Miguel relata a este medio uno de los momentos más emotivos: "Una señora que vino de Madrid me cogió la mano y no me soltaba. Me preguntaba en todo momento si sabía algo de su nuera. Yo no me separaba de ella. Más tarde, le llamó su hijo, quien le dio la fatídica noticia del fallecimiento de su nuera".

Durante todo el día, la Iglesia, con sus párrocos de las localidades y el arzobispo de Toledo al frente, ha estado al pie del cañón: consolando, dando cariño, alimentos y ayudando en lo que se podía.

 

"Nadie ha rechazado a la Iglesia"

Y el resultado de la presencia de la Iglesia no ha podido ser más esperanzador: "No he visto ningún rechazo entre familiares y heridos hacia los representantes de la Iglesia. Yo iba vestido de cura, con clergyman, y todos me daban las gracias; muchos me manifestaban su creencia en Dios. No he recibido rechazo de nadie ni en el lugar del accidente ni en los pabellones. La gente, los heridos, los familiares, daban continuamente las gracias por la ayuda recibida de psicólogos, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, médicos, voluntarios y también de los curas", relata a Religión Confidencial.

El padre José Miguel es consciente de que el dolor y el shock son muy grandes, pero afirma que nadie "ha rechazado la presencia de Dios".

 

Repique de campanas en todas las Iglesias

Desde esta mañana, en la misa de las 12.00 en la Basílica del Santísimo Cristo de Urda, el vicario pidió por todos los afectados. Y en las misas de la tarde, también.

Mañana, 29 de octubre, el arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, ha pedido a la Iglesia diocesana que, a las 12 del mediodía, las campanas de todos los templos de la Archidiócesis toquen a difunto, en señal de duelo.

Igualmente, invita a todos los fieles a rezar en ese momento el Ángelus, pidiendo por el eterno descanso de las víctimas mortales del accidente ferroviario ocurrido en Urda y Los Yébenes, además de encomendar a los heridos y a todos los familiares de las víctimas. Asimismo, exhorta a orar por todos aquellos que atienden a los enfermos y a las familias de los accidentados.

 

 

 


Cartel del repique de campanas del arzobispado de Toledo.

 

 

 

En la parroquia de Urda, una adoración con el Santísimo expuesto

Además, mañana, en la parroquia de Urda, a las 18.00 horas, se celebrará una adoración con el Santísimo expuesto por el eterno descanso de las víctimas y por la recuperación de los heridos.

Y a la cita, el párroco está convencido de que todo el pueblo acudirá: "Urda es un pueblo con una fe muy arraigada a la imagen del Santísimo Cristo, muy famoso por sus milagros. A venerar la imagen llegan cientos de peregrinos de toda la geografía española. Urda tiene muy dentro a su Cristo", señala el párroco.

 

"Mi corazón está repleto de solidaridad"

Poco antes de las 20.30, José Miguel Fernández atendía a Religión Confidencial. Después de un día tan agotador, está ahora sereno, aunque todavía con la emoción en el cuerpo tras los nervios de la jornada.

"Mi corazón está repleto de solidaridad. Desde los medios pedimos oraciones para las familias, que Dios les dé consuelo y paz, y oraciones por los fallecidos, para que estén gozando de la vida eterna. Dios siempre ayuda", concluye el párroco de un pueblo que ha vivido un segundo accidente mortal ferroviario de alta velocidad en España en menos de diez meses. El accidente de Urda es el segundo siniestro ferroviario de alta velocidad con víctimas mortales en España en nueve meses, después del ocurrido en Adamuz (Córdoba) el pasado mes de enero, en el que fallecieron 46 personas.

El balance provisional incluía 68 fallecidos por ahora, 44 personas que viajaban en el tren Iryo y 24 en el AVE.  107 hospitalizados en Castilla-La Mancha de los cuales 56 ya les habían dado el alta. 18 en estado crítico, según las últimas informaciones.