Católicos
España e Hispanoamérica, la fe que las une, protagonizará el 28 Congreso Católicos y Vida Pública
La 28 edición del Congreso Católicos y Vida Pública reivindicará la Hispanidad como una comunidad viva sostenida durante cinco siglos por la lengua, la fe y unas instituciones compartidas a ambos lados del Atlántico.
29/09/26 | Marta Santín
- "Un viaje de ida y vuelta"
- De Isabel la Católica a la Escuela de Salamanca
- El dominico Francisco de Vitoria
- La fe, en el centro de la vida pública
- Un cartel diseñado por alumnos de las universidades CEU
Pablo Velasco, Carlos Figuero de Miguel y María San Gil.
"Un viaje de ida y vuelta"
La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la Fundación Universitaria San Pablo CEU han presentado este martes la 28 edición del Congreso Católicos y Vida Pública, que este año estará dedicada a la relación histórica y cultural entre España e Hispanoamérica bajo el lema ‘España e Hispanoamérica, la fe que nos une, un viaje de ida y vuelta’. El encuentro se celebrará los días 13, 14 y 15 de noviembre de 2026 en la Universidad CEU San Pablo de Madrid.
La nueva edición parte de una idea central: la Hispanidad no es únicamente una realidad histórica, sino una comunidad que continúa viva y que puede proyectarse hacia el futuro. Así lo recoge el Manifiesto por la Hispanidad, presentado durante el acto por la directora del Congreso, María San Gil, y en el que se reivindica la existencia de vínculos comunes entre las sociedades española e hispanoamericana, especialmente a través de la lengua, la fe y una tradición institucional compartida durante más de cinco siglos.
El secretario nacional de Comunicación de la ACdP, Pablo Velasco, ha explicado que la elección del tema de este año “refleja la importancia de la fe en nuestra historia compartida y la esencialidad de la fe en nuestro presente común”. La organización plantea así un Congreso que pretende abordar la Hispanidad no como una cuestión exclusivamente política o diplomática, sino también desde sus dimensiones cultural, social y religiosa.
El manifiesto comienza afirmando que “la Hispanidad no es una hipótesis, ni una nostalgia, ni una causa pendiente de demostrarse: es un hecho”. El documento sostiene que existe una comunidad de afectos e intereses entre quienes hablan, piensan y sienten en español a ambos lados del Atlántico, construida a lo largo de cinco siglos mediante instituciones que siguen teniendo presencia en ambos espacios. Entre ellas menciona ayuntamientos, universidades, diócesis, parroquias y hospitales surgidos de una tradición común.
De Isabel la Católica a la Escuela de Salamanca
Uno de los ejes del texto es la reivindicación de la genealogía histórica de esa comunidad. El manifiesto sitúa uno de sus primeros referentes en Isabel la Católica y recuerda la disposición de su testamento para que los naturales de las Indias fueran tratados “como personas libres y no sujetas a servidumbre”.
A partir de ese principio, el documento vincula el desarrollo posterior de las Leyes de Indias y de la Escuela de Salamanca con una concepción de la dignidad de la persona que considera parte esencial de la tradición hispánica.
El dominico Francisco de Vitoria
El texto también reivindica la figura del dominico Francisco de Vitoria, al que presenta como uno de los antecedentes del derecho internacional y de la reflexión sobre la dignidad universal de la persona. Las Leyes de Indias y la Escuela de Salamanca aparecen así como elementos de una misma genealogía intelectual e institucional que, según el manifiesto, ha dejado una huella a ambos lados del Atlántico.
A partir de esa tradición, el documento identifica una serie de principios que considera constitutivos de la Hispanidad: la dignidad de la persona humana, la herencia grecolatina, la tradición cristiana, el respeto al derecho como límite del poder y las libertades civiles, junto con un marco jurídico que proteja la propiedad, el contrato y la iniciativa.
El manifiesto subraya además la dimensión actual de la comunidad hispanohablante. Señala que el español cuenta con más de 600 millones de hablantes y sostiene que la Hispanidad continúa apoyándose en una amplia red de instituciones, entre ellas municipios, universidades, diócesis, parroquias, hospitales, colegios profesionales y empresas.
La fe, en el centro de la vida pública
Precisamente uno de los aspectos que el Congreso pretende poner de relieve es el papel de la fe cristiana en la configuración histórica de esa comunidad. El manifiesto afirma que la Hispanidad no puede entenderse únicamente desde las relaciones entre Gobiernos y naciones y reclama una dimensión cultural y moral que reconozca que “la fe ha sido uno de los cimientos más firmes de esa civilización”.
Desde esta perspectiva, el documento defiende que recuperar la fe en el centro de la vida pública forma parte de la respuesta ante la crisis que, según sus autores, atraviesa Occidente. En este punto incorpora una referencia al papa Benedicto XVI: “Hay que vivir como si Dios existiera”.
El manifiesto concluye con una llamada a proyectar esta herencia hacia el futuro. “Reivindicar la Hispanidad no es mirar atrás: es actuar con la confianza de quien parte de una posición de fuerza”, afirma el texto, que invita a dejar de considerar este legado como algo secundario y a hacerlo crecer en el mundo actual.
La directora del Congreso, María San Gil, ha sido la encargada de presentar públicamente este planteamiento durante la presentación de la nueva edición, que contará con distintas actividades en torno al lema de este año.
Un cartel diseñado por alumnos de las universidades CEU
Otra de las novedades de esta edición es que la identidad visual del Congreso ha surgido de un concurso dirigido a estudiantes de las universidades CEU. El ganador ha sido Carlos Figuero de Miguel, alumno de Arte Digital en el Campus de la Creatividad de la Universidad CEU San Pablo, en un certamen en el que también participaron estudiantes de la Universidad CEU Cardenal Herrera.
Figuero de Miguel ha explicado que el elemento central de su propuesta son los peces, “inspirados por el arte maya y la iconografía cristiana”. Cada grupo de peces representa un continente y, al mismo tiempo, las sociedades hispanoamericana y española.
El estudiante ha explicado que “de cada banco sale un pez; un pez que se inquieta por responder algo mucho más grande y mucho más bueno; para terminar encontrándose entre ellos”.
Las inscripciones para el 28 Congreso Católicos y Vida Pública ya están abiertas para todos los interesados a través de la página web del Congreso.