Solidaridad
Cristianos y musulmanes ceutíes han vivido unidos días de enorme preocupación. Además, la salida de la Virgen de África congregó a miles de personas en una ciudad que busca recuperar la normalidad
05/08/26 | Marta Santín, X
"Nuestros principales recursos son para las 450 familias vulnerables ceutíes. Primero los de aquí". Con esta afirmación taxativa, el director de Cáritas Diocesana de Ceuta, Fernando Sotomayor, resume para Religión Confidencial cuál ha sido la prioridad de la institución eclesial durante la grave crisis migratoria que ha sacudido la ciudad autónoma.
- Apoyo emocional a numerosos vecinos
- "Ha sido horroroso"
- Los migrantes que no son de Marruecos y que se quedan
- Apoyo a los migrantes... pero sobre todo a los vecinos
- "Lo primero son nuestras familias"
- Pide más recursos
- Una convivencia entre cristianos y musulmanes que resiste
- Recursos limitados para una crisis extraordinaria
- Mirando al futuro con preocupación
- La procesión de la Virgen de África se celebra sin incidentes
Fernando Sotomayor, director de Caritas Ceuta.
Apoyo emocional a numerosos vecinos
Sin dejar de colaborar con el resto de entidades del tercer sector para atender a los miles de inmigrantes llegados en los últimos días, Sotomayor insiste en que la misión permanente de Cáritas sigue siendo acompañar a las familias más desfavorecidas de Ceuta.
Pero esta vez, además, la organización ha tenido que afrontar una realidad inédita: prestar apoyo emocional a numerosos vecinos que han vivido con miedo, incertidumbre y angustia una situación que muchos califican como la más grave que recuerda la ciudad.
Fernando Sotomayor cumple precisamente estos días un año al frente de Cáritas Ceuta. En ese tiempo no había tenido que enfrentarse a una emergencia de semejantes dimensiones. Vivió desde la ciudad la crisis migratoria de 2021, aunque entonces no dirigía la entidad. A su juicio, la comparación no admite dudas.
"Ha sido horroroso"
"La de 2021 no fue ni de lejos como esta. Ha sido horroroso", asegura en conversación con Religión Confidencial.
El director de Cáritas describe el impacto que ha supuesto para una ciudad de apenas 84.000 habitantes recibir, en muy pocos días, una llegada masiva de inmigrantes. Más allá de las cifras, insiste en que la sensación de desbordamiento ha marcado la vida cotidiana de los ceutíes.
"Donde vivo hay un parque y, menos mal que había una fuente, porque allí había muchísimos inmigrantes intentando asearse. Los dos primeros días fueron muy complicados. Veíamos destrozos causados por los migrantes. Cada ONG actuaba como podía y con los recursos que tenía", recuerda.
Multitud de vecinos de Ceuta abarrotan la salida de la Virgen de África
Los migrantes que no son de Marruecos y que se quedan
Eso no impidió que la organización se sumara al dispositivo común para atender a los más de 2.000 inmigrantes que todavía permanecen en la ciudad, muchos de ellos procedentes de países del África subsahariana y sin posibilidad inmediata de ser devueltos a Marruecos.
Todas las organizaciones sociales decidieron coordinarse para evitar duplicidades. En una reunión celebrada entre las entidades del tercer sector se acordó repartir durante una semana unas 2.000 bolsas de alimentos entre las personas migrantes que permanecen en Ceuta.
"Cada institución puso sobre la mesa lo que tenía. Nosotros no disponíamos de personal porque nuestros cinco trabajadores estaban de vacaciones, pero todos hemos hecho un esfuerzo para colaborar", señala.
Aunque Cáritas participó desde el primer momento en la respuesta coordinada junto a las cerca de 25 entidades del tercer sector presentes en Ceuta, desde Caritas España subrayan a este medio que la labor de la organización no consiste en gestionar la primera acogida humanitaria.
"Cáritas no es una entidad de primera intervención. Nuestro trabajo llega cuando pasa la primera emergencia y las personas necesitan comenzar un proceso de acompañamiento", explica Sotomayor.
Apoyo a los migrantes... pero sobre todo a los vecinos
Sin embargo, Sotomayor insiste en que la imagen que más le ha impresionado no ha sido la de los inmigrantes, sino la de sus propios vecinos.
"Nunca habíamos tenido que sostener también la angustia de toda una ciudad."
Explica que durante los primeros días numerosas personas acudían a Cáritas buscando simplemente alguien con quien hablar.
"Había vecinos muy preocupados. Personas mayores que no podían salir de casa, familias con miedo, gente que no entendía lo que estaba ocurriendo. Nosotros también hemos acompañado ese sufrimiento."
Recuerda incluso las dificultades para realizar gestos cotidianos.
"Los primeros días la gente estaba muy angustiada porque ni siquiera podía ir a comprar. El Mercadona permanecía cerrado y había una enorme sensación de incertidumbre".
Salida de la Virgen de Nuestra Señora de África.
"Lo primero son nuestras familias"
Sotomayor insiste una y otra vez en que la misión de Cáritas no cambia aunque cambie la actualidad.
"Yo tengo 450 familias vulnerables que en septiembre van a seguir necesitando ayuda. El dinero que recibimos está destinado a ellas."
La entidad mantiene programas de apoyo para pagar alquileres, suministros básicos, medicamentos o alimentación a familias ceutíes que viven en situación de pobreza.
"Lo primero son mis familias. Tengo la obligación moral de seguir atendiéndolas", afirma RC.
Pide más recursos
Al mismo tiempo, reconoce que una crisis de estas dimensiones obliga a reforzar recursos. "Pertenecemos a la diócesis de Cádiz y necesitamos más apoyo tanto desde allí como desde Cáritas Española".
Durante estos días, explica, el presidente de Cáritas Española y parte de su equipo han mantenido un contacto permanente para conocer las necesidades de la diócesis. También están comenzando a llegar donativos desde distintos puntos de la Península.
Una convivencia entre cristianos y musulmanes que resiste
Uno de los aspectos sobre los que más insiste el director de Cáritas es en diferenciar claramente entre la convivencia habitual de Ceuta y la situación extraordinaria vivida estos días.
"El pueblo de Ceuta es maravilloso", sentencia Sotomayor, que preside además una asociación de vecinos donde conviven desde hace décadas cristianos y musulmanes.
"Aquí la persona que monta el árbol de Navidad es una vecina musulmana. En Navidad celebramos juntos las fiestas. Vivimos con un respeto absoluto".
Por eso considera injusto identificar a toda la comunidad musulmana con los incidentes registrados durante la crisis.
"Los propios musulmanes ceutíes tampoco quieren que vuelva a repetirse algo así. Ellos llevan aquí toda la vida y aman esta ciudad igual que nosotros".
Recuerda que esa convivencia también se refleja en las manifestaciones religiosas. "Los musulmanes salen a ver la procesión de la Virgen de África y durante la Semana Santa respetan profundamente nuestras procesiones. Incluso sienten cariño por las imágenes de sus barrios."
En su opinión, esa convivencia sigue siendo uno de los mayores tesoros de Ceuta y no debería verse empañada por una situación excepcional.
Multitud de vecinos de Ceuta abarrotan la salida de la Virgen de África
Recursos limitados para una crisis extraordinaria
La emergencia ha puesto de manifiesto también las limitaciones de una Cáritas pequeña.
Con apenas cinco trabajadores, la entidad ha tenido que responder prácticamente con voluntarios, mientras buena parte de la plantilla disfrutaba de sus vacaciones programadas.
Sotomayor reconoce que uno de sus objetivos al cumplir su primer año como director es dotar a Cáritas de unas instalaciones más amplias.
"Necesitamos un local mayor. Solo el alquiler supondría unos 4.000 euros mensuales, pero es un paso que tendremos que dar si queremos crecer."
Mirando al futuro con preocupación
Aunque la situación comienza lentamente a estabilizarse gracias al incremento del dispositivo policial y a la coordinación entre administraciones y entidades sociales, Sotomayor reconoce que en Ceuta existe preocupación ante la posibilidad de nuevos intentos de entrada masiva, sobre todo el que se está anunciando para el 15 de agosto.
"Lo que todos queremos es volver a la tranquilidad, a la situación de antes de esta invasión. Ceuta es un lugar maravilloso para vivir. No nos merecemos pasar otra vez por algo así".
El director de Cáritas concluye con un mensaje de esperanza, pero también de realismo.
"Hemos demostrado que somos una ciudad solidaria. Hemos ayudado a quien lo necesitaba, pero también hemos descubierto que nuestros propios vecinos necesitaban ser escuchados y acompañados. Esa ha sido, quizá, la misión más importante que hemos realizado estos días".
La procesión de la Virgen de África se celebra sin incidentes
Esa voluntad de recuperar la normalidad quedó reflejada este martes en la multitudinaria procesión de Nuestra Señora de África, patrona de Ceuta. Miles de personas llenaron las calles para acompañar a la imagen en una de las manifestaciones religiosas más queridas de la ciudad.
Tras varios días de tensión e incertidumbre, la presencia masiva de fieles simbolizó el deseo compartido de dejar atrás la crisis y recuperar la convivencia que, según recuerda Fernando Sotomayor, ha caracterizado siempre a una ciudad donde cristianos y musulmanes han sabido vivir juntos desde el respeto mutuo.