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Más de 500 fieles remiten una carta al Dicasterio para las Iglesias Orientales y al Papa en la que denuncian el traslado de su parroquia, la pérdida del 60% de los asistentes y presiones contra sacerdotes y laicos
15/07/26 | Javier Arias, X
La crisis que atraviesa la comunidad greco-católica ucraniana de Madrid ha dado un nuevo paso con el envío de una misiva al Dicasterio para las Iglesias Orientales y al Papa en la que los fieles reclaman la intervención urgente de la Santa Sede ante lo que califican como una situación "crítica" que amenaza la continuidad de una comunidad con más de 25 años de historia en la capital española.
- El traslado que desencadenó el conflicto
- Denuncian una pérdida del 60% de los fieles
- Más de 500 firmas sin respuesta
- Cinco peticiones al Vaticano
El cardenal Cobo con líderes de la Iglesia greco-católica ucraniana.
La carta, a la que ha tenido acceso Religión Confidencial, firmada en nombre de una comunidad integrada por más de 800 fieles, solicita expresamente la protección del Vaticano y la creación de una comisión independiente que investigue las decisiones adoptadas en los últimos meses. "Confiando en la justicia de la Iglesia y en la solicitud pastoral de este Dicasterio, elevamos esta petición con esperanza y espíritu de obediencia eclesial", afirman los firmantes.
En el escrito, los fieles recuerdan que la comunidad nació gracias al impulso pastoral de san Juan Pablo II y al apoyo del entonces arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, lo que permitió que durante más de dos décadas celebraran la liturgia en uno de los principales templos madrileños. Asimismo, señalan que durante los últimos diez años han estado bajo la atención pastoral del Ordinariato para los Fieles de Rito Oriental en España.
El traslado que desencadenó el conflicto
Según relatan en la carta, el origen de la crisis se sitúa en 2026, tras el nombramiento de un sacerdote de 30 años como decano en Madrid.
Los fieles aseguran que la comunidad fue trasladada "sin una explicación pastoral suficiente" desde el templo (la parroquia del Buen Suceso de Madrid) donde había desarrollado su vida litúrgica durante décadas a un centro pastoral con capacidad para apenas 200 personas, ubicado en una zona alejada de Madrid (por Vallecas) y con deficientes conexiones de transporte.
Durante una reunión con el vicario general, Andrés Martínez, explican, se les comunicó que la decisión era irreversible. Posteriormente, añaden, "desde el púlpito se comunicó a los fieles que debían aceptar el traslado o abandonar las instalaciones".
Fieles greco-católicos ucranianos en el nuevo templo asignado.
Denuncian una pérdida del 60% de los fieles
La carta sostiene que las consecuencias de estas decisiones han sido especialmente graves para la comunidad.
Entre ellas destacan la pérdida de "más del 60 % de sus fieles activos", la división interna de la comunidad y la difusión de información que consideran inexacta.
Los firmantes también denuncian diversos episodios que, a su juicio, evidencian el deterioro de la vida comunitaria. Afirman que algunos fieles fueron calificados públicamente de "protestantes" "sin fundamento alguno"; que una catequista con trece años de servicio abandonó su labor tras sufrir "presiones y amenazas de posibles consecuencias"; y que el director de un coro juvenil, con 25 años de servicio, fue apartado públicamente de su ministerio delante de los fieles, provocando la práctica desaparición del coro.
Asimismo, sostienen que el capellán que ha acompañado espiritualmente a la comunidad durante los últimos 25 años "está sufriendo una presión psicológica constante".
Más de 500 firmas sin respuesta
Los fieles explican que durante los últimos meses han dirigido numerosas peticiones a las autoridades eclesiásticas.
Según la documentación remitida a Roma, más de 500 personas firmaron solicitudes formales para pedir una revisión de la situación, aunque aseguran que "no hemos recibido respuestas satisfactorias a las cuestiones planteadas".
Incluso sostienen que, tras la última visita de Su Beatitud a Madrid, la situación se agravó. En la carta recuerdan que el vicario general fue distinguido públicamente y que el joven decano recibió un reconocimiento explícito, circunstancias que, según afirman, no contribuyeron a resolver el conflicto.
Misa de los fieles greco-católicos en el Buen Suceso.
Cinco peticiones al Vaticano
Ante esta situación, la comunidad solicita al Dicasterio para las Iglesias Orientales la constitución de una comisión independiente que investigue el caso; garantizar un lugar de culto adecuado para una comunidad de más de 800 fieles; revisar las decisiones pastorales y los nombramientos que, según sostienen, han provocado "la desintegración de una comunidad consolidada durante décadas"; proteger al capellán y a los fieles frente a posibles represalias o intimidaciones; y escuchar directamente a los afectados antes de adoptar nuevas decisiones sobre el futuro de la comunidad.
En su escrito advierten de que "la destrucción de la única gran comunidad greco-católica ucraniana de Madrid constituye no solo una grave pérdida pastoral, sino también un daño para la misión evangelizadora y la credibilidad de la Iglesia".
Los firmantes aseguran además que en la actualidad "numerosos fieles no disponen de un lugar adecuado donde participar regularmente en la vida litúrgica según la tradición de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana" y concluyen que "la situación ha alcanzado un nivel crítico que requiere una intervención inmediata".
La documentación remitida al Vaticano incluye más de 500 firmas de fieles, correspondencia mantenida con las autoridades eclesiásticas, fotografías, documentación complementaria y datos estadísticos sobre el descenso de la participación en la comunidad.
Finalmente, los fieles solicitan ser recibidos por representantes del Dicasterio, ya sea de forma presencial o por videoconferencia, para exponer personalmente los hechos y entregar toda la documentación recopilada.