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El Papa concluye el Consistorio pidiendo a los cardenales impulsar una Iglesia sinodal y fortalecer la comunión

 

El segundo Consistorio Extraordinario reunió a 178 cardenales que reflexionaron sobre la misión, sinodalidad, la paz y el bien común. León XIV les pidió: “Necesito sentirme apoyado por ustedes”

 

 

 

28/06/26 | M. S.


 

 

 

El papa León XIV concluyó este sábado 27 de junio el segundo Consistorio Extraordinario de su pontificado con una llamada a fortalecer la comunión eclesial y a renovar el impulso misionero de la Iglesia en un mundo marcado por las guerras, la violencia, la pobreza y una profunda crisis de las relaciones humanas.

 

 

 

  1. “Necesito su apoyo: firme, explícito y público”

  2. Cuatro grandes temas para orientar el futuro de la Iglesia
  3. Una Iglesia sinodal al servicio de la misión
  4. Las heridas del mundo preocupan al Colegio Cardenalicio
  5. En octubre, un encuentro sobre la familia
  6. Paz, bien común y rechazo de la cultura del poder
  7. Intervenciones de los cardenales
  8. Un encuentro que tendrá continuidad

 

 

 


El Papa León se dirige a los cardenales
reunidos en el Aula Pablo VI para el Consistorio
(@Vatican Media).

 

 

 

Durante dos jornadas de trabajo, celebradas los días 26 y 27 de junio en el Aula Nueva del Sínodo, 178 cardenales de todo el mundo reflexionaron junto al Pontífice sobre los principales desafíos de la Iglesia y compartieron propuestas para afrontar una época caracterizada por la fragmentación, la polarización y la pérdida de esperanza.

 

“Necesito su apoyo: firme, explícito y público”

El mensaje que marcó el Consistorio llegó desde la sesión inaugural. En un discurso de gran calado eclesial, León XIV pidió a los miembros del Colegio Cardenalicio un respaldo decidido para ejercer el ministerio petrino.

“Necesito su apoyo: firme, explícito y público. Necesito sentirme apoyado por ustedes como por hermanos”, afirmó el Pontífice, recordando que “el ministerio que el Señor me ha confiado no puede vivirse en soledad”.

El Papa explicó que aquella petición no respondía a una mera cuestión personal, sino a la convicción de que la misión de la Iglesia solo puede desarrollarse desde la comunión. “La misión no es una de las muchas tareas de la Iglesia. Es su razón de ser”, insistió.

León XIV recordó además el deseo que ya expresó en el consistorio celebrado en enero, cuando manifestó que estos encuentros debían servir para “trabajar juntos al servicio de la Iglesia” y mantener un diálogo permanente que ayudara al Papa en el servicio a toda la Iglesia.

 

 

 


Inicio del Consistorio extraordinario
(26 de junio de 2026). concelebración con los cardenales
(@Vatican Media)

 

 

 

Cuatro grandes temas para orientar el futuro de la Iglesia

Las sesiones de trabajo se estructuraron en torno a cuatro grandes cuestiones que, según el Pontífice, marcarán la vida de la Iglesia en los próximos años.

La primera estuvo dedicada a contemplar el mundo actual desde la fe antes de plantear respuestas pastorales. "Estamos invitados a contemplar el mundo en el que la Iglesia está llamada a anunciar el Evangelio”. Y añadió “antes de preguntarnos qué hacer, debemos detenernos ante la realidad, mirándola con los ojos de la fe y dejándonos interpelar al escuchar a nuestros hermanos”.

La segunda sesión abordó la cultura del poder frente a la civilización del amor, uno de los ejes de su encíclica Magnifica Humanitas. El Papa recordó que muchos purpurados proceden de países golpeados por la guerra, la persecución o la violencia, aunque precisó que ninguna sociedad está libre de conflictos, opresión o fracturas sociales.

Por ello pidió estudiar cómo las enseñanzas de la encíclica pueden encarnarse en cada Iglesia local. “Me interesa sobre todo escuchar cómo resuenan estas páginas en sus Iglesias, qué interrogantes suscitan, qué perspectivas abren y qué pasos sugieren”, explicó.

La tercera sesión profundizó precisamente en la aportación que la Iglesia puede ofrecer a la construcción del bien común. León XIV advirtió del crecimiento de la fragmentación social y del predominio de los intereses particulares sobre el bien colectivo.

En este contexto defendió una aplicación concreta de la doctrina social de la Iglesia mediante un estilo verdaderamente sinodal, caracterizado por la transparencia, la corresponsabilidad y procesos de decisión compartidos.

Finalmente, la cuarta sesión estuvo dedicada al camino de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad. El Papa insistió en que la sinodalidad “no es, ante todo, un conjunto de procedimientos”, sino una actitud espiritual basada en la escucha, el discernimiento y la búsqueda común de la voluntad de Dios.

“La verdadera pregunta no es quién tiene el poder de decidir, sino cómo custodiar juntos el don que el Señor ha confiado a su Iglesia”, afirmó durante el discurso de clausura.

 

 

 


178 cardenales en la primera sesión del Consistorio Extraordinario
convocado por el Papa León XIV en el Vaticano.

Foto: Vatican Media.

 

 

 

Una Iglesia sinodal al servicio de la misión

En su intervención final, León XIV resumió el espíritu vivido durante el Consistorio afirmando que había sido “una experiencia de comunión al servicio de la misión”.

“Hemos buscado juntos la voluntad del Señor, convencidos de que Cristo continúa actuando en su Iglesia: es Él quien nos precede, quien nos reúne, quien habla a través de los hermanos y quien nos conduce en la misión. Todo nace de Él y todo vuelve a Él”, manifestó.

El Pontífice aseguró que contemplar a cardenales procedentes de culturas, Iglesias y realidades tan diferentes escuchándose mutuamente había sido para él “un motivo de consuelo y de esperanza”.

León XIV quiso además despejar cualquier interpretación reduccionista de la sinodalidad como simple método organizativo.

“El camino sinodal nace del encuentro, crece en la escucha mutua y madura mediante el discernimiento guiado por el Espíritu Santo”, explicó, animando a todos los cardenales a impulsar su aplicación en las Iglesias particulares con una comprensión auténtica de este proceso eclesial.

 

Las heridas del mundo preocupan al Colegio Cardenalicio

Uno de los aspectos que más peso tuvo en las intervenciones fue la situación internacional.

El Papa reveló que los cardenales compartieron una preocupación unánime por las guerras, la pobreza, la violencia y las múltiples injusticias que afectan actualmente a numerosos pueblos.

Sin embargo, añadió que detrás de esas tragedias existe una crisis todavía más profunda: el deterioro de las relaciones humanas.

“La soledad, la pérdida de esperanza y la dificultad para reconocerse como hermanos constituyen una de las heridas más graves de nuestro tiempo”, advirtió.

Especial atención dedicó a los jóvenes, cuya búsqueda de sentido, autenticidad y felicidad se ve frecuentemente frustrada hasta el punto de que algunos llegan incluso al suicidio.

 

 

 


Última sesión del Consistorio.
Foto: Vatican Media

 

 

 

En octubre, un encuentro sobre la familia

Asimismo, destacó el papel insustituible de la familia como escuela de relaciones, solidaridad y esperanza.

En este contexto anunció la celebración, el próximo mes de octubre, de un encuentro con responsables de las Iglesias orientales y de las conferencias episcopales para evaluar la recepción de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, cita en la que también participarán familias.

 

Paz, bien común y rechazo de la cultura del poder

Otro de los grandes asuntos debatidos fue la paz.

León XIV explicó que los cardenales percibieron con claridad una de las intuiciones centrales de Magnifica Humanitas: las guerras no nacen únicamente de los conflictos entre Estados, sino de una “cultura del poder” que termina impregnando la economía, la política, la tecnología, las relaciones sociales e incluso la vida religiosa.

Frente a esa realidad, el Papa propuso reconstruir una cultura basada en la cooperación, el diálogo y el fortalecimiento del multilateralismo.

Igualmente animó a favorecer una mayor participación de los laicos en la vida pública inspirada en la doctrina social de la Iglesia.

El Pontífice insistió en que la renovación eclesial no dependerá únicamente de reformas institucionales, sino del testimonio de comunidades capaces de vivir el Evangelio con credibilidad.

 

Intervenciones de los cardenales

Durante las distintas sesiones se sucedieron numerosas intervenciones de los purpurados procedentes de todos los continentes.

Entre los asuntos tratados figuraron la evangelización en contextos de creciente secularización, la situación de las Iglesias perseguidas, la crisis demográfica, la formación sacerdotal, la sinodalidad, la aplicación de la doctrina social de la Iglesia y la respuesta eclesial ante los conflictos internacionales.

También hubo una amplia reflexión sobre el sacerdocio, considerado elemento esencial para sostener la vida sacramental y la misión evangelizadora de la Iglesia, así como sobre la necesidad de continuar desarrollando las conclusiones del Sínodo mediante procesos de corresponsabilidad y escucha.

El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, explicó además que uno de los debates abordó las guerras actuales —especialmente Oriente Medio y Ucrania— desde la perspectiva de la doctrina sobre la guerra justa y la necesidad de promover una auténtica cultura de paz.

 

Un encuentro que tendrá continuidad

Al concluir el Consistorio, León XIV anunció su intención de institucionalizar este tipo de encuentros anuales con el Colegio Cardenalicio.

Aunque todavía no ha fijado la fecha del próximo consistorio extraordinario, indicó que espera comunicarla antes de finalizar el año.

Con ello pretende consolidar un espacio estable de escucha, discernimiento y colaboración con los cardenales para afrontar conjuntamente los desafíos de la misión evangelizadora.

La cita concluyó con un mensaje de esperanza. Frente a un mundo herido por la violencia, la polarización y la pérdida de confianza, el Papa pidió a los cardenales seguir construyendo una Iglesia unida, sinodal y misionera, convencido de que solo desde la comunión podrá anunciar con mayor credibilidad el Evangelio al mundo de hoy.