Vaticano

 

"Papa León, te queremos un montón". La despedida del obispo de Canarias, visiblemente emocionado

 

El Pontífice convirtió el “muelle de la vergüenza” en el “muelle de la esperanza” tras escuchar el desgarrador relato de Blessing, una víctima de trata rescatada por la Iglesia

 

 

 

12/06/26 | Marta Santín, X


 

 

 

La primera visita de un Papa a las Islas Canarias quedará grabada para siempre en la memoria colectiva del archipiélago. León XIV vivió este jueves una jornada cargada de emoción y profundas llamadas a la conciencia, marcada por su encuentro con migrantes en el puerto de Arguineguín y culminada con una multitudinaria celebración junto a decenas de miles de fieles.

 

 

 

  1. Del "muelle de la vergüenza" al "muelle de la esperanza"
  2. "Los ángeles de la guarda de las personas migrantes"
  3. Los testimonios, el corazón del encuentro
  4. Blessing, una mujer nigeriana víctima de trata
  5. "Tu nombre significa bendición"
  6. Llamada de atención a toda la comunidad internacional
  7. Un encuentro con el clero y agentes de pastoral en la Catedral
  8. Santa Misa en la solemnidad del Sagrado Corazón
  9. Mons. Mazuelos: "Papa León, te queremos un montón"

 

 

 


El testimonio más estremecedor llegó de la mano de otra mujer,
que leyó (por motivos de seguridad)) las palabras de Blessing, víctima de trata.

Foto: Ángel Medina / Efe. Conelpapa.es

 

 

 

Del "muelle de la vergüenza" al "muelle de la esperanza"

El sexto día de su viaje apostólico por España comenzó en uno de los lugares más emblemáticos de la crisis migratoria de los últimos años: el puerto de Arguineguín, en Gran Canaria. Conocido internacionalmente como el "muelle de la vergüenza" por las imágenes de hacinamiento de inmigrantes registradas durante la pandemia de Covid-19, León XIV quiso resignificarlo y convertirlo en el "muelle de la esperanza".

A las 11:40 horas, el Santo Padre llegó al muelle, donde fue recibido por autoridades civiles y eclesiásticas. Allí le aguardaban representantes de las distintas iniciativas sociales y eclesiales que trabajan diariamente con las personas que llegan a Canarias a través de la Ruta Atlántica, una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.

Desde Senegal, Mauritania, Gambia, Mali o Marruecos, miles de personas emprenden cada año travesías de más de 1.600 kilómetros en cayucos y pateras precarias, enfrentándose al océano en condiciones extremas. Muchos no llegan jamás a tierra firme.

 

 

 


Tito Villarmea, capitán de Salvamento Marítimo en la Guardamar Urania.
Alejandro Barrosa / ACFI / Europa Press

 

 

 

"Los ángeles de la guarda de las personas migrantes"

Precisamente en ese escenario, el primer Papa que pisa suelo canario quiso encontrarse cara a cara con quienes han sobrevivido al mar y con quienes dedican su vida a rescatarlos y acompañarlos.

Durante la bienvenida, el obispo de Canarias, monseñor José Mazuelos, recordó que aquel lugar había sido testigo del sufrimiento de miles de personas obligadas a abandonar sus hogares por el hambre, la guerra o la desesperación.

«Cada migrante es un rostro concreto, no un número», afirmó el prelado, antes de agradecer la labor de quienes definió como «los ángeles de la guarda de las personas migrantes».

 

 

 


Tito Villarmea, capitán de Salvamento Marítimo en la Guardamar Urania.
Alejandro Barrosa / ACFI / Europa Press

 

 

 

Los testimonios, el corazón del encuentro

El primero en intervenir fue Tito Villarmea, capitán de Salvamento Marítimo en la Guardamar Urania. Visiblemente emocionado, confesó que apenas había podido dormir desde que supo que iba a encontrarse con el Papa.

Durante dieciocho años de servicio ha participado en el rescate de más de 20.000 personas. Sin embargo, compartió una historia que sigue acompañándole.

Recordó a una mujer rescatada en una patera que, una vez a salvo, descubrió el rostro de quien creía que era su hijo de catorce años. Le colocó unos pendientes dorados y rompió a llorar. No era un niño. Era una niña.

«Lloró ella y lloré yo, porque soy padre de dos adolescentes. Podrían haber sido mis hijas», relató.

El Santo Padre escuchó atentamente cada palabra.

 

 

 

 

 

 

Blessing, una mujer nigeriana víctima de trata

Pero el momento más sobrecogedor llegó con la lectura del testimonio de Blessing, una mujer nigeriana víctima de trata.

Por motivos de seguridad, otra persona leyó sus palabras. Su historia dejó al auditorio en silencio.

Blessing abandonó Nigeria no por elección, sino porque no tenía otra alternativa. Dejó atrás a dos hijas y cayó en manos de una red criminal. Durante el viaje hacia España sufrió abusos, violencia y explotación. Quedó embarazada de uno de sus explotadores y, al llegar a territorio español, la mafia le arrebató a su bebé para obligarla a prostituirse.

Durante once meses permaneció cautiva. Solo la intervención policial permitió detener a quienes la retenían. Con la ayuda de la Iglesia y de trabajadoras sociales pudo comenzar una nueva vida.

"He aprendido a creer en mí misma de nuevo", concluía su carta.

También intervino una trabajadora latinoamericana que llegó a Gran Canaria en 1997 con "una maleta cargada de sueños". Tras años de esfuerzo en distintos empleos, hoy dirige una empresa propia con seis trabajadores. Su experiencia quiso transmitir un mensaje de esperanza y de integración.

 

"Tu nombre significa bendición"

En su discurso, León XIV se dirigió personalmente a cada uno de los protagonistas de los testimonios.

A Tito y a María les recordó que la verdadera conversión comienza cuando dejamos de ver al migrante como "uno más" y descubrimos a una persona concreta con nombre e historia.

Las palabras más profundas fueron para Blessing.

"Tu nombre significa bendición", le dijo. Y añadió: "Si otros pusieron precio a tu cuerpo, Dios no ha dejado nunca de mirarte como alguien invaluable".

Después, mirando hacia ella, concluyó: "Eres hija y hermana, eres bendición".

El Papa quiso también dirigirse a los migrantes presentes, advirtiéndoles sobre quienes prometen falsas soluciones y terminan convirtiendo sus vidas en mercancía.

"Protejan su vida", les pidió, denunciando los "cantos de sirena" de las mafias que trafican con seres humanos.

 

 

 


El Papa León XIV durante un encuentro con las realidades de acogida a los migrantes,
en el puerto de Arguineguín, a 11 de junio de 2026, en Las Palmas de Gran Canaria.

Foto: Alejandro Barrosa / ACFI / Europa Press

 

 

 

Llamada de atención a toda la comunidad internacional

A continuación lanzó una llamada de atención a toda la comunidad internacional.

El drama migratorio, afirmó, debe convertirse en un examen de conciencia para los países de origen, para los países de tránsito, para Europa y también para la propia Iglesia.

León XIV denunció que el Atlántico no puede convertirse en "un cementerio sin lápidas" y reivindicó tanto el derecho a buscar refugio como el derecho a no verse obligado a emigrar.

Su mensaje quedó condensado en una frase que resonó durante toda la jornada:

"No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte".

 

Un encuentro con el clero y agentes de pastoral en la Catedral

Tras el encuentro en Arguineguín, el Pontífice se trasladó a la Catedral de Canarias para participar en un acto junto a obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y agentes de pastoral.

Allí destacó la identidad abierta y acogedora del pueblo canario.

Dijo reconocer en los isleños un pueblo "sin límites ni fronteras", capaz de despedir con lágrimas a quienes parten y de recibir "con los brazos abiertos a los que llegan".

 

 

 


León XIV durante la Santa Misa de la Vigilia del Sagrado Corazón de Jesús
en el Estadio de Gran Canaria. 11 de junio de 2026.

Foto: Alejandro M. Barrosa/Acfi/ Europa Press.

 

 

 

Santa Misa en la solemnidad del Sagrado Corazón

La jornada culminó con una multitudinaria celebración eucarística concelebrada por medio centenar de obispos españoles y seguida por alrededor de 40.000 fieles. La Santa Mis se ofició en el Estadio de Gran Canaria, con motivo de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Durante la homilía, León XIV recordó que la vocación cristiana hunde sus raíces en la caridad de Dios.

"La vocación al amor no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantropía, sino que invade todo el ser", afirmó.

 

Mons. Mazuelos: "Papa León, te queremos un montón"

Al término de la celebración llegó otro de los momentos más emotivos del día.

Monseñor José Mazuelos tomó la palabra para agradecer la histórica visita del Santo Padre.

"Su visita ha sido un verdadero signo de comunión con la Iglesia universal y una renovada llamada a vivir con autenticidad el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo", señaló.

El obispo aseguró que la presencia de León XIV quedará grabada para siempre en la memoria espiritual del pueblo canario y destacó que los fieles habían sentido la cercanía del sucesor de Pedro caminando junto a ellos, confirmándolos en la fe y alentándolos en la esperanza.

Finalmente, cuando la emoción era ya visible en su rostro y en su voz, quiso despedirse con una frase que provocó sonrisas y una gran ovación entre los presentes.

"Y como usted sabe, a los españoles nos gustan los lemas... permítame decirle el lema: Papa León, te queremos un montón".

Las palabras arrancaron los aplausos de miles de fieles y pusieron el broche de oro a una jornada histórica.

Canarias había esperado siglos para recibir la visita de un Papa. Y León XIV eligió las Islas allí donde confluyen el dolor, la esperanza y la dignidad humana para hacer realidad el sueño de su predecesor, el Papa Francisco. Allí donde llegan quienes lo han perdido todo. Allí donde, durante unas horas, el llamado "muelle de la vergüenza" se convirtió definitivamente en el "muelle de la esperanza".