Vaticano

 

Vigilia de los jóvenes. El Papa eleva la apuesta: la santidad como estilo de vida

 

“Sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva”

 

 

 

José Francisco Serrano Oceja | 07/06/26


 

 

 

La compañía de los santos. El Papa lo ha vuelto a hacer. Ya se ve que en esta visita no ha venido solo. Se ha acompañado de los santos, discípulos de la escuela de la santidad de vida y de la belleza de la fe. Práctica, como dirá, muy agustiniana, por eso de que el de Hipona se preguntaba: “Si ellos (los santos) fueron capaces, ¿por qué yo no? (cf. Confesiones, VIII, 27)”.

 

 

 

  1. Explica a los jóvenes cómo se alcanza la santidad de la vida
  2. Amor por la verdad y rectitud de vida
  3. Oración, castidad y obediencia
  4. La oración, la eucaristía y la belleza de la fe
  5. El modelo de los primeros cristianos
  6. Chispa de una humanidad nueva
  7. Vivir como los primeros cristianos

 

 

 


El Papa León llegando a la Plaza de Lima en la Vigilia de los jóvenes.
A. Pérez Meca / Europa Press

 

 

 

Explica a los jóvenes cómo se alcanza la santidad de la vida

Lo hace para explicar a los jóvenes, en esta vigilia, cómo se alcanza la santidad de vida y los efectos benéficos que tiene esta forma bella de vida. León XIV en este discurso eleva la apuesta y pide a los jóvenes, en un movimiento contracorriente, que “si rezáis con amor, los jóvenes apreciarán la importancia de la oración. Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo”.

Porque “los rostros de esposos y padres apasionados, de sacerdotes sabios, de religiosos y religiosas entregados a Dios para servir al prójimo no brillan en una idea, sino en la santidad de una vida puesta a prueba”.

 

Amor por la verdad y rectitud de vida

Cuando le han preguntado, en una Vigilia de jóvenes que ha insuflado vida y entusiasmo a la arteria principal sobre la que pivota la capital de las Españas, qué referentes le han ayudado en su crecimiento como cristiano, se ha traído el ejemplo de san Juan Crisostomo, santo Tomás de Villanueva y santo Toribio de Mogrovejo. Ya se ve que Léon XIV le ha cogido gusto al siglo XVI español.

De Crisóstomo, un Padre principal de la Iglesia, otro maestro en retórica, el Papa ha dicho que le impresionaban “especialmente sus espléndidas catequesis, que unen el amor por la verdad y la rectitud de vida, y su valentía para hablar ante el Emperador, diciendo siempre la verdad”. Que conste que eso del Emperador, de los emperadores de ayer y de hoy, suena, de nuevo, a mensaje a Trump.

 

 

 


El Papa León llegando a la Plaza de Lima en la Vigilia de los jóvenes.
A. Pérez Meca / Europa Press

 

 

 

Oración, castidad y obediencia

Santo Tomás de Villanueva fue agustino, pero un agustino cualquiera porque, por cierto, se ganó la confianza del emperador de entonces, Carlos V. “Como obispo de Valencia, emprendió una intensa obra de reforma de la Iglesia, sobre todo del clero, exhortando a sus hermanos a la perseverancia en la oración, en la castidad y en la obediencia. Su ardiente caridad me ha alentado en los momentos de prueba”, ha señalado el Papa. Es la primera vez que habla de reforma de la Iglesia. De la reforma de los santos.

Y santo Toribio de Mogrovejo, nacido en Mayorga de Campos-Valladolid-, obispo en Perú del siglo XVI, modelo de obispo, “unió una intensa vida de oración al compromiso por la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupción de su época. Por eso, para mí es un modelo de entrega al pueblo, especialmente a los más pobres, en el nombre de Cristo”.

 

La oración, la eucaristía y la belleza de la fe

Ya en la segunda pregunta que le hacen los jóvenes aparece la inquietud por cómo se escucha la voz de Dios y cómo se reconoce la belleza de la fe, lo que le da la oportunidad a León XIV para delinear lo que es la vida de un cristiano.

Primera receta del Papa a los jóvenes, silencio interior. Oración. “En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece”, apunta León XIV.

Segundo lugar, “tened la certeza de que Dios conoce bien vuestra voz”. La oración, “es una voz libre justamente porque no habla para rendir cuentas, para demostrar que estamos preparados o para hacernos sentir importantes. Cuando nosotros mismos nos convertimos en oración, el Señor nos responde con su Verbo, que se hizo hombre por nosotros, afirmando que nos ama con todo su ser”, insiste el Papa.

Y en tercer lugar, León XIV da un giro eucarístico a su intervención. Escuchar la Palabra de vida que es Cristo, que está presente en la eucaristía. “La adoración eucarística, -afirma- que esta noche compartimos, es precisamente el lugar adecuado para guardar silencio, liberar el corazón y “estar” nosotros mismos ante el Señor, dialogando con Él, de modo que se haga elocuente en su amor, hecho alimento para la humanidad”.

No es casual que no pocas de las iniciativas que están funcionando del giro católico de los jóvenes tengan la adoración eucarística como una de sus diferencias específicas. He aquí la razón primera y última.

 

El modelo de los primeros cristianos

Tercera y última pregunta que le hacen los jóvenes: ¿Cómo vivir en esta sociedad?

De nuevo el Papa recurre a la sabiduría cristiana en la historia, a la carta de ciudadanía del cristianismo, tan querida por Benedicto XVI, la “Carta a Diogneto”, en la que se dice que «los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo» (VI).

Sí, los cristianos, insiste León XIV, los discípulos de Jesús “son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. ¡Somos libres en Cristo! Él nos ha liberado con su amor”, “libres frente a toda coacción y engaño. Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad; estamos abiertos al futuro, porque sabemos que no nos espera la muerte”.

 

Chispa de una humanidad nueva

León XIV es consciente de que hay jóvenes a los que “la vida no sabe a nada, es como si nos fuera arrebatada: ya no la sentimos nuestra”. “Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva”, apunta el Papa.

Un reto final, una misión que el Papa encarga a los jóvenes: “La misión que os confío es precisamente ésta: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto, el Resucitado que comparte con nosotros la historia en todo tiempo”.

 

 

 


El Papa León en la Vigilia de los jóvenes.
Gabriel Luengas / Europa Press

 

 

 

Vivir como los primeros cristianos

¿Cuál es el modelo de humanidad del cristianismo? Vivir como los primeros cristianos, “cultivando este compromiso, mirad a los Apóstoles, a los primeros cristianos, habitantes de un mundo pagano”, “siguiendo su ejemplo, sed misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad (cf. Ga 5,6). Ésta, queridos jóvenes, es la virtud que cambia la historia más que ninguna otra”.

Léon XIV, con su estilo tranquilo, de lector y estudioso de san Agustín, cuyos textos en no pocas ocasiones hay que leer dos veces para escrutar su sentido profundo, les ha puesto a los jóvenes el listón alto. Se puede decir que esta es ya la juventud del Papa León XIV.