De Libros
La sombra de la historia del Opus Dei es alargada
Cuatro prestigiosos historiadores académicos, bajo la edición de Federico M. Requena, desgranan los cien años de vida de esta institución de la Iglesia a través de su historiografía
José Francisco Serrano Oceja | 25/05/26
Cuatro prestigiosos historiadores académicos han contribuido a esta peculiar visón de conjunto de la historia del Opus Dei, institución de la Iglesia Católica que está a punto de cumplir cien años.
- Los cuatro autores
- Realidad histórica y percepción social
- Clerical, política y sociológica
- Una conclusión clara
- Evolución interna del Opus Dei
- Carisma
Los cuatro autores
Los autores son Jaume Aurell, reputado medievalista, que hace una aportación titulada “Los grandes relatos del Opus Dei: de la masonería al “Código da Vinci”; el especialista en historia contemporánea, Pablo Pérez López, que escribe sobre “El Opus Dei en la historiografía general, cultural y política. El caso de España”; el historiador de la Iglesia Santiago Casas se refiere a “El Opus Dei en la historiografía de la Iglesia”; y, por último, el historiador de la comunicación, Julio Montero, añade un prolijo apartado final dedicado a “La producción historiográfica sobre el Opus Dei en el ámbito de la institución: una revisión sistematizada y crítica”.
Es cierto que la contribución del profesor Aurell, que tiene un antecedente en una colaboración suya en la Revista “Studia et Documenta”, es casi una tercera parte del libro.
Y lo es, no sin razón, porque ofrece el contexto general de los denominados macro-relatos sobre el Opus Dei que han marcado la historia de esta institución.
Realidad histórica y percepción social
Si hay una realidad de Iglesia a la que le pesa la historia, es el Opus Dei. Si hay una institución en la que la relación entre realidad histórica y percepción social ha sido un lastre, es ésta. Bueno, a los jesuitas, en siglos pasados, quizá antes del Vaticano II, les pasaba parecido.
Por lo tanto es obligado analizar a fondo las causas, y los causantes, de por qué esa distancia entre lo que es su identidad y cómo aparece y cómo se percibe.
Una relevante disciplina que ahora está en boga, la historia de las mentalidades, tiene a los grandes relatos como una de sus principales bazas metodológicas. Esos grandes relatos son narraciones globales que sirven, aparentemente, para explicar fenómenos complejos. Se convierten en sistema de pensamiento.
Esos macro-relatos acaban siendo mitos, y no hay que olvidar que los mitos no nos hablan del pasado solo, nos hablan del presente. Por lo tanto de las imágenes y recurrentes también conceptuales del presente.
Clerical, política y sociológica
A lo largo de la historia del Opus Dei, el profesor Aurell, detecta tres oleadas de generación de microrelatos: la clerical, la política y la sociológica. Tres relatos: herejía religiosa y antisistema político (1940-1957), ultraconservadurismo político e integrismo religioso (1957-1980) y secretismo y sectarismo (1980-2010).
Tres marcos mentales en tres momentos de España y del mundo. Aunque el lastre español sea difícil de quitar.
No son uniformes estas construcciones de potencia explicativa. Se retroalimentan e interactúan entre sí y cada una va sembrando y dejando un rastro que es aprovechada por la siguiente. Las imágenes mentales mutan y se transforman al compás de los valores sociales vigentes o emergentes.
Por ejemplo, las campañas iniciales desarrolladas por los entornos de los jesuitas, lo que se ha denominado “la contradicción de los buenos”, son claves en el principio, pero también aparecen en otros momentos, en la Italia de los cuarenta y cincuenta, en la Europa postconciliar e incluso en la España de la Asamblea Conjunta, a raíz de la beatificación y canonización del fundador del Opus Dei, en la concesión de la Prelatura Personal como traje canónico o, incluso, recientemente a partir de las decisiones que tomó el Papa Francisco.
La oleada política tiene muchos nombres y una época principal, el franquismo. Ahí hay que encuadrar, desde el conflicto permanente de los falangistas con el resto de las familias del franquismo, a los tecnócratas del Opus Dei hasta casos como el de Matesa o posteriormente ya en la época socialista el de Ruiz Mateos. En Italia también tuvieron lo suyo con el banquero Calvi, la Logia P-2 hasta el pico que supuso el libro de Dan Brown o el remedo cercano de G. Gore.
Una conclusión clara
Es evidente que hablar del Opus Dei es hablar de sus miembros. Por mucho que el fundador, y la institución en diversas ocasiones, insista en la libertad libérrima de sus miembros, el crédito que se da a esta insistencia es escaso o tiene escaso efecto.
Una conclusión clara de este libro es la sombra alargada de macro-relatos sobre el Opus Dei. Macro-relatos que de quien hablan es de sus miembros. La maltrecha imagen pública de la institución, al fin y al cabo, es siempre intencional. Que se haya insistido en el secretismo, el integrismo, la pulsión por el poder, el elitismo, entre otras muchas acusaciones, lo que pone evidencia es que el Opus Dei ha ido a contracorriente respecto a los valores hegemónicos de las sociedades.
Cuando la Iglesia era clerical, -y cuándo y dónde no lo es aún-, apostaban por el papel de los laicos; cuando las sociedades se rigen por la revolución del mayo del sesenta y ocho, hablan de la sobriedad, de la continencia sexual, de la integridad de vida, de la castidad del matrimonio y de los hijos como un don de Dios; cuando el postconcilio se convirtió en un “todo vale”, apostaron por la tradición íntegra de la fe católica.
Evolución interna del Opus Dei
Hay a lo largo del libro algunas aportaciones que no deben obviarse, que hablan también de la evolución interna del Opus Dei, de decisiones de su fundador, como el “basta ya” a las campañas de calumnias del año 1964, o algunas referencias interesantes como la de la pertenencia de Adolfo Suárez al Opus Dei durante un largo tiempo de su vida.
Como señala el profesor Pérez López, la cuestión de fondo sigue siendo un desafío, “comprender las realidades religiosas y darles el relieve que merecen para comprender la vida pública sin desvirtuar la naturaleza de esos espacios”.
La aportación del profesor Casas sobre cómo aparece el Opus Dei en la historiografía de la historia de la Iglesia es relevante, dado que muchas de las acusaciones contra el Opus Dei han nacido, se han alimentado, en el mundo eclesial y clerical, sin entrar a valorar las razones, y luego han trascendido al exterior.
Teniendo en cuenta, como diría Marrou, que no hay historia, sino historiadores, los análisis que se hacen acerca de lo que los historiadores tanto del mundo civil como del eclesial afirman sobre el Opus Dei es una aportación interesante. Aunque a veces se haga con el ignaciano consejo de salvar la proposición del prójimo.
Lo que ha dejado claro el profesor Montero es que hay suficientes fuentes y estratos de historiografía sobre el Opus Dei para acercamientos sin veleidades.
Carisma
Dos ideas finales. Es evidente que la dificultad en esta ya larga e intensa historia es la de plasmar la novedad de un “carisma”, como se dice ahora, que rompía y rompe aún con los moldes de la historia, también de la Iglesia. Por cierto que la expresión del historiador Callahan de la propuesta de forma de cristianismo que propone el Opus Dei como “cristianismo atlético”, por ser también paulina, me parece original.
Al margen de las referencias al papel de los medios de comunicación, sobre el que se puede profundizar más, y ante un presente y un futuro en el que se repiten no pocos de estos marcos mentales, habría que profundizar en el rol de los exmiembros, incluso hacer una historia de lo que los exmiembros han dicho o escrito públicamente. Quizá sea esa la fuente principal de no pocas ideas para un examen de conciencia y de no pocas imágenes parciales que hacen verdad aquello de que no hay mayor mentira que una media verdad.
Federico M. Requena (Ed.),
Historia del Opus Dei.
Almuzara Universidad, 2026.