Vaticano

 

Qué ha pasado en el Banco Vaticano para lograr el mayor beneficio de la última década: 51 millones

 

El IOR ganó este importe millonario en 2025 gracias a una renovada gestión profesional e inversiones éticas. Congregaciones religiosas estudian nuevas estrategias ante la caída de donaciones y vocaciones

 

 

 

22/05/26 | Marta Santín, X


 

 

 

El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido popularmente como el Banco Vaticano, cerró 2025 con un beneficio neto de 51 millones de euros, el mejor resultado de la última década. La cifra supone un aumento del 55,5 % respecto a los 32,8 millones obtenidos en 2024 y confirma un cambio profundo en la forma en que el Vaticano entiende hoy la gestión financiera.

 

 

 

  1. Conservadores en sus inversiones
  2. Qué ha hecho el IOR para disparar sus beneficios
  3. La reorganización impulsada por León XIV
  4. Un modelo que muchas congregaciones empiezan a mirar

 

 

 


El Instituto para las Obras de la Religión (IOR)
(© Vatican Media)

 

 

 

Lejos de la imagen tradicional de una Iglesia sostenida casi exclusivamente por donativos, el Vaticano y muchas congregaciones religiosas han comenzado a asumir que el descenso de fieles, vocaciones y aportaciones obliga a modernizar la gestión del patrimonio para garantizar su sostenibilidad futura.

 

Conservadores en sus inversiones

El fenómeno ya afecta especialmente a órdenes religiosas, diócesis y fundaciones católicas españolas, muchas de las cuales poseen un importante patrimonio inmobiliario y financiero, pero históricamente han sido muy conservadoras en sus inversiones.

Numerosas congregaciones están recurriendo ya a asesores financieros y fondos especializados para rentabilizar activos que antes permanecían infrautilizados.

 

 

 


Comparativa clara entre los balances del
Instituto para las Obras de Religión (IOR),
conocido como “Banco Vaticano”,
correspondientes a 2024 y 2025.

Imagen: Religión Confidencial

 

 

 

Qué ha hecho el IOR para disparar sus beneficios

Los resultados publicados por el propio IOR muestran varios factores que explican el salto financiero producido en 2025.

La comparación refleja un IOR claramente fortalecido en 2025: más rentable, más capitalizado, con más activos, más digitalizado y con mayor capacidad de generar recursos para la Santa Sede. El balance de 2024 ya mostraba crecimiento y estabilidad, pero el de 2025 consolida una fase de expansión y récord de beneficios tras años de reformas financieras y de transparencia dentro del Vaticano.

 

1. Gestión activa y profesional de las inversiones

El Banco Vaticano atribuye buena parte del crecimiento a una gestión “activa y disciplinada” de sus carteras, aprovechando las buenas condiciones de mercado y mejorando el rendimiento de los activos gestionados.

El margen de intermediación e ingresos bancarios pasó de 51,5 millones a 66,3 millones de euros, mientras que el beneficio neto alcanzó niveles récord.

El cambio no es menor: durante décadas muchas instituciones religiosas optaron por estrategias extremadamente conservadoras, con dinero prácticamente inmovilizado o concentrado en depósitos de baja rentabilidad.

 

2. Más clientes y más patrimonio confiado

El volumen de activos gestionados creció desde 5.700 hasta 5.900 millones de euros. El propio IOR destaca el aumento de depósitos y de patrimonio confiado por congregaciones religiosas y entidades eclesiales.

Además, el patrimonio neto del instituto aumentó un 11,4 %, hasta los 815,3 millones de euros, reforzando su solvencia.

 

3. Digitalización y modernización tecnológica

Otro elemento clave ha sido la digitalización. El IOR ha impulsado la banca online, nuevos sistemas tecnológicos y herramientas más sofisticadas de gestión patrimonial.

El Vaticano busca así abandonar definitivamente la opacidad y el retraso tecnológico que durante años perjudicaron la imagen internacional del llamado Banco Vaticano.

 

4. Inversiones éticas basadas en la doctrina católica

Uno de los movimientos más innovadores ha sido la alianza con la firma Morningstar para crear índices bursátiles específicamente diseñados según criterios católicos.

En febrero de 2026 el IOR lanzó los índices Morningstar IOR US Catholic Principles y Morningstar IOR Eurozone Catholic Principles, compuestos por empresas seleccionadas mediante filtros éticos inspirados en la doctrina social de la Iglesia.

El objetivo era demostrar que la rentabilidad y los principios morales no son incompatibles.

Estos criterios éticos toman como referencia el documento “Mensuram Bonam”, publicado en 2022 por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales tras varios escándalos financieros.

 

El texto desaconseja inversiones relacionadas con:

 

  • armas;
  • anticoncepción;
  • aborto;
  • pornografía;
  • tabaco;
  • alcohol;
  • juego;
  • carbón, petróleo y actividades contaminantes.

 

En cambio, promueve inversiones alineadas con:

 

  • derechos humanos;
  • sostenibilidad;
  • responsabilidad social;
  • protección medioambiental;
  • transparencia empresarial.

 

Los fondos ESG compatibles con criterios católicos han comenzado así a ganar protagonismo dentro del mundo eclesial.

 

5. Más transparencia y control financiero

El IOR lleva años intentando dejar atrás décadas de escándalos relacionados con corrupción, blanqueo y mala gestión.

Los balances recientes fueron auditados sin salvedades y el ratio Tier 1 —uno de los principales indicadores de solvencia bancaria— alcanzó el 71,9 %, una cifra excepcionalmente alta para el sector financiero y comparadas con muchos bancos internacionales. Esto supone más fortaleza financiera.

La mejora de reputación y transparencia ha sido fundamental para recuperar la confianza de clientes institucionales católicos.

 

6. Mucho más dinero para el Papa

Así, el dividendo destinado al Papa casi se duplicó:

 

  • 13,8 millones en 2024;
  • 24,3 millones en 2025.

 

Ese dinero se utiliza para apoyar las obras religiosas y caritativas de la Santa Sede.

 

7. Cambio de presidente

Otra diferencia importante es institucional: en 2025 terminó el mandato de Jean-Baptiste de Franssu y François Pauly asumió la presidencia del IOR. Pauly, miembro del consejo desde 2024, fue propuesto para el cargo el 12 de diciembre de 2025 y recibió la aprobación formal el 28 de enero de 2026.

 

 

 


François Pauly, presidente del Banco Vaticano.

 

 

 

La reorganización impulsada por León XIV

El papa León XIV también ha introducido cambios relevantes en la arquitectura financiera vaticana.

En octubre de 2025 retiró al IOR la exclusividad absoluta sobre las inversiones de la Santa Sede mediante el documento Coniuncta Cura.

La decisión permitió que otros organismos vaticanos puedan recurrir también a intermediarios financieros externos cuando lo consideren más eficiente. Según explicó el pontífice, la reforma buscaba racionalizar las inversiones y repartir responsabilidades entre distintos órganos financieros.

Paradójicamente, esa apertura a mayor competencia y control externo parece haber obligado también al IOR a profesionalizar todavía más su funcionamiento.

 

 

 


Basílica de San Pedro. Ciudad del Vaticano. Roma.

 

 

 

Un modelo que muchas congregaciones empiezan a mirar

La conclusión que extraen muchos expertos es clara: las instituciones religiosas ya no pueden depender únicamente de las donaciones tradicionales.

El envejecimiento de comunidades religiosas, la caída de vocaciones y la secularización están obligando a diócesis y órdenes a gestionar su patrimonio con criterios cada vez más profesionales.

El ejemplo del Banco Vaticano muestra que es posible aumentar rentabilidad sin abandonar criterios éticos ni la doctrina social de la Iglesia.

El cambio cultural es profundo: del miedo histórico a los mercados financieros a una nueva etapa en la que la Iglesia busca combinar prudencia, transparencia y rentabilidad ética para asegurar su sostenibilidad futura.