Católicos
Monseñor Mikel Garciandía participó en una mesa redonda sobre la fe cristiana en los jóvenes
20/05/26 | Javier Arias, X
El Real Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo organizó este pasado lunes la conferencia “La fe cristiana en los jóvenes españoles”, un encuentro dedicado a reflexionar sobre el creciente interés por la fe cristiana entre los jóvenes.
La secularización de País Vasco y Cataluña
- El despertar de la fe en los jóvenes y el auge de la piedad popular
- Algunas pegas a ciertas creencias de jóvenes católicos
- La advertencia del obispo de Palencia sobre tradicionalismo y emotivismo
- Movimientos y carismas en la Iglesia
Mons. Mikel Garciandía y Jaime Mayor Oreja
en el acto del Real Instituto Universitario de Estudios Europeos
de la Universidad CEU San Pablo.
Foto: Javier Arias.
La secularización de País Vasco y Cataluña
El acto fue inaugurado por Jaime Mayor Oreja que desgranó algunas de las causas de la secularización “brutal” en su tierra, en el País Vasco. El ex ministro del PP señaló a mayo del 68 y al marxismo cultural como elementos clave de esta secularización en los años finales del franquismo. Para Mayor Oreja, “una pseudo religión, el movimiento de liberación vasco, relegó a la religión católica”. El que fuera también eurodiputado popular aseguró que el mayor problema que tienen en el País Vasco y Cataluña es la falta de fe.
Tras esta introducción, dio paso a la presentación del invitado estrella de la tarde, monseñor Mikel Garciandía, obispo de la diócesis de Palencia. El prelado, de origen navarro, demostró durante sus intervenciones dominar a la perfección el escenario y el lenguaje. Quedó patente que sus años como docente le han consagrado como uno de los obispos con mejor manejo de la escena pública.
El despertar de la fe en los jóvenes y el auge de la piedad popular
Garciandía, que dentro de la Conferencia Episcopal Española es el responsable del área de santuarios, peregrinaciones y hermandades y cofradías, aseguró que “los jóvenes están despertando”. Puso el ejemplo del empeño y empuje de un joven vasco que fue el promotor y artífice de que regresarán las procesiones a San Sebastián tras casi 60 años de ausencia.
El obispo de Palencia resaltó que todo lo que concierne a la piedad popular fue considerado “una cuestión menor” por los clérigos post conciliares. Sin embargo, reconoció que la piedad popular “ha eclosionado desde hace años en España”. Asimismo, señaló que hay una tarea pendiente: “inculturar el Evangelio al corazón de los jóvenes” y alertó de que la ignorancia, el olvido y el descuido son “nuestros peligros”. Monseñor Mikel Garciandía hizo una apuesta decidida por “amar este momento” que nos ha tocado vivir y apuntó a que el camino pasa por una “evangelización genuina”.
Mons. Mikel Garciandía y Jaime Mayor Oreja
en el acto del Real Instituto Universitario de Estudios Europeos
de la Universidad CEU San Pablo.
Foto: Javier Arias.
Algunas pegas a ciertas creencias de jóvenes católicos
Tras la intervención del prelado palentino, se abrió el turno de intervenciones de los jóvenes que componían la mesa de debate con el obispo. El primero en intervenir fue Didier Martín quien, apoyándose en el último informe presentado por la Fundación SM, lamentó que existan jóvenes católicos que crean en otras cosas como la magia o la reencarnación y cada vez menos en la vida eterna. Para Didier, existen dos tipos de jóvenes católicos. Por un lado, están los que buscan la fe en la emoción y los sentimientos, y por otro lado los que la buscan en la tradición.
El obispo de Palencia intervino acto seguido para responder a Didier. Monseñor Garciandía defendió que es “una gracia de Dios enorme la entrada de jóvenes en la Iglesia mediante experiencias de primer anuncio”, aunque precisó que luego “esto tiene que ser acompañado” para evitar el peligro de que existan jóvenes que se conviertan en “yonkis de experiencias de primer anuncio”.
Una de las jóvenes que componían la mesa de debate era Teresa, coordinadora de retiros de Efettá en el CEU. Ella defendió que “el deseo de los jóvenes de algo más, es lo que les permite tener un encuentro personal con Cristo en estas experiencias de impacto”. Reconoce que son una generación “muy emotiva” y rompió una lanza en favor de estas experiencias y que no hay que verlas “como algo contrario a la tradición”.
Por su parte, Rocío, miembro de «la Congre», nombre coloquial con el que se conoce a las Congregaciones Marianas vinculadas al Colegio Mater Salvatoris, afirmó que “la Iglesia es hija de su tiempo y es renovada por el Espíritu Santo” y pidió que no se les exija “que vivamos como nuestros abuelos”.
La advertencia del obispo de Palencia sobre tradicionalismo y emotivismo
El obispo de Palencia volvió a tomar la palabra para apuntar que es el mismo error el tradicionalismo que el progresismo. Si bien incidió en que años atrás los ataques provenían principalmente desde el flanco progresista, monseñor Garciandía fue más allá y sostuvo la tesis de que ahora el demonio ataca por el tradicionalismo y el emotivismo.
Para él, decir “‘qué pena que estemos en el siglo XXI, si estuviéramos en el siglo XVIII todos seríamos católicos’ eso es del demonio”. Garciandía volvió a insistir en ser “creativamente fieles o el catolicismo olerá a pasado”.
Mons. Mikel Garciandía Goñi, obispo de Palencia.
Movimientos y carismas en la Iglesia
Como último elemento de debate, el moderador preguntó a los presentes su opinión sobre si determinados movimientos de la Iglesia provocan que algunos de sus miembros se encierran en ellos, en sus misas o en sus fundadores y se olviden de la universalidad de la Iglesia.
Para Teresa, es bueno que existan estos movimientos y dio como clave “ver qué frutos dan” al mismo tiempo que invitó a reflexionar sobre si el movimiento o carisma es un medio o un fin para llegar a Dios. Rocío, desde su experiencia personal, relató que a ella su movimiento le “sostiene y protege”.
Por otro lado, Didier preguntó en alto el motivo por el que la Iglesia acoge con tanto fervor a movimientos que llenan iglesias y en cambio se ponen trabas con los grupos tradicionales. Lamentó que determinados pastores sean intransigentes con ellos y a su vez transigentes con otros grupos y movimientos que en ocasiones son menos fieles a la doctrina.