Católicos
Santiago Cantera había desempeñado el cargo de prior administrador durante diez años y Maroto le sustituyó hace dos
13/05/26
La Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, situada en el Valle de Cuelgamuros, ha comunicado este 13 de mayo la elección del reverendo padre Alfredo Maroto, OSB, como nuevo abad de la comunidad benedictina, después de más de una década sin que la abadía contara con un abad elegido en capítulo.
- Sustituyó a Cantera como prior administrador
- Nuevas vocaciones a la vida monástica
- Custodios de la Basílica, Abadía, Hospedería y Escolanía
- Una abadía sui iuris
- Continuidad de la presencia benedictina en la basílica y en la abadía
Alfredo Maroto, en el centro, quinto por la derecha.
La comunidad ha difundido una nota informativa en la que expresa su “profunda alegría” por la celebración de la elección abacial, realizada “conforme a las Constituciones y usos propios de la Congregación Benedictina de Solesmes”. La elección estuvo presidida por el muy reverendo padre Dom Geoffroy Kemlin, OSB, abad presidente de la Congregación de Solesmes.
Sustituyó a Cantera como prior administrador
Hasta ahora, Alfredo Maroto venía desempeñando el oficio de prior administrador de la abadía, cargo que asumió hace dos años tras la salida de Santiago Cantera. Según distintas fuentes y como publicamos en su día en Religión Confidencial, la marcha de Cantera estuvo vinculada al contexto político generado por el proyecto de resignificación del Valle impulsado por el Gobierno.
La comunidad monástica ha señalado en su comunicado que esta elección se vive “con honda gratitud a Dios y con renovada esperanza”, y la presenta como “expresión de la unidad, estabilidad y solidez espiritual de una comunidad religiosa” que continúa desarrollando su vida de oración, trabajo y fidelidad a la tradición benedictina.
Alfredo Maroto, cuarto por la derecha.
Nuevas vocaciones a la vida monástica
La abadía subraya además que la comunidad atraviesa una etapa de “paulatino crecimiento” gracias a la llegada de nuevas vocaciones a la vida monástica, un aspecto que consideran especialmente relevante en el contexto actual de la vida religiosa en España.
La elección de Maroto pone fin a un periodo de doce años en los que la abadía no había contado con un abad elegido formalmente. En septiembre de 2014, el padre Anselmo Álvarez, OSB, renunció al cargo por motivos de salud cuando tenía 82 años. Desde entonces, la comunidad había sido gobernada mediante la figura del prior administrador.
Anselmo Álvarez, que actualmente tiene 94 años, continúa residiendo en la comunidad monástica, según ha podido verificar RC.
Alfredo Maroto, cuarto por la derecha.
Custodios de la Basílica, Abadía, Hospedería y Escolanía
En la nota difundida este miércoles, los benedictinos destacan que la elección abacial supone “un motivo de especial consuelo y confianza” para los monjes, llamados a perseverar “en su vocación de custodios de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, de su Abadía, Hospedería y Escolanía, así como del conjunto de la vida litúrgica, espiritual y monástica que se desarrolla diariamente”.
Asimismo, remarcan que toda esta labor se realiza “en plena comunión con la Iglesia y al servicio espiritual de los fieles”.
La comunidad ha encomendado esta nueva etapa “al amparo de la Santísima Virgen del Valle y de nuestro Padre San Benito”, y ha pedido oraciones por el nuevo abad y por todos los monjes de la abadía.
Una abadía sui iuris
La elección de Alfredo Maroto tiene además una especial relevancia institucional y canónica por la singular naturaleza jurídica de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Como viene desvelando Religión Confidencial en sus últimas informaciones, se trata de una abadía territorial exenta por sus propias normas constitutivas, es decir, una abadía sui iuris.
Esto implica que el monasterio no está sometido a la jurisdicción de ningún obispo diocesano, ni de la Conferencia Episcopal Española, ni de la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Tanto el abad como el prior ejercen la máxima autoridad interna de la comunidad y únicamente rinden cuentas directamente ante el Papa.
Con esta elección, Alfredo Maroto se convierte así en la principal autoridad monástica y en el interlocutor de referencia ante el Gobierno en relación con el proceso de resignificación del Valle de Cuelgamuros, un proyecto que en los últimos años ha provocado tensiones entre el Ejecutivo y la comunidad benedictina encargada del recinto.
Alfredo Maroto, a la derecha del cardenal José Cobo,
arzobispo de Madrid, cuando visitó el 26 de marzo de 2025
a los monjes de la Abadía benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.
Continuidad de la presencia benedictina en la basílica y en la abadía
Maroto, de 67 años, asume el cargo en un momento especialmente delicado para el futuro del enclave, marcado por el debate político, histórico y eclesial sobre el papel del Valle y sobre la continuidad de la presencia benedictina en la basílica y en la abadía.
La comunidad, sin embargo, ha querido centrar el significado de esta elección en la continuidad de la vida monástica y espiritual del monasterio. En su comunicado insiste en la idea de estabilidad y de continuidad de la tradición benedictina, así como en la misión litúrgica y pastoral que desarrollan diariamente los monjes en el recinto de Cuelgamuros.