Católicos
El P. Francisco Sánchez renueva como Provincial del Carmelo Ibérico con retos clave
Afronta un nuevo trienio marcado por la búsqueda de profundidad, la comunión y el discernimiento. “El gran reto es no perder el centro”, afirma
22/04/26 | J. A.
Tras su reelección como Provincial de la Provincia Ibérica del Carmelo Descalzo, el P. Francisco Sánchez Oreja habla sin triunfalismos ni grandes palabras. Prefiere situarse en un tono más realista, consciente de lo que supone empezar de nuevo, aunque no sea desde cero.
- Entre la fidelidad y el cambio
- Volver a lo esencial del carisma
- Gobernar desde la cercanía
- Un Carmelo entendido como familia
- Una propuesta que sigue teniendo sentido
- Deseo para este nuevo periodo
Padre Francisco Sánchez Oreja,
Provincial del Carmelo Ibérico.
“La reelección no se experimenta como una continuidad tranquila, sino como una nueva llamada”, explica en una entrevista publicada en la web del Carmelo Descalzo. Lo vive, dice, con “una mezcla muy real de gratitud, responsabilidad y también de cierta conciencia de fragilidad”. La experiencia acumulada ayuda, pero también hace más evidente que el servicio no se sostiene solo en las propias fuerzas.
Entre la fidelidad y el cambio
El contexto actual obliga —también a la vida religiosa— a moverse en un equilibrio delicado. Para Sánchez Oreja, ahí está una de las claves del momento: “No basta con repetir lo recibido, pero tampoco con adaptarse sin criterio”.
La tradición, insiste, no puede diluirse, pero tampoco puede vivirse de espaldas a la realidad. Por eso habla de la necesidad de un discernimiento constante, sin prisas y sin soluciones fáciles: leer lo que ocurre sin perder lo esencial.
Volver a lo esencial del carisma
Le preocupa menos la pérdida de estructuras que algo más de fondo. “El mayor riesgo hoy no es tanto la pérdida de estructuras como la pérdida de profundidad”, señala.
El carisma teresiano —recuerda— no se mantiene por inercia. “Se mantiene vivo en la medida en que se vuelve a la experiencia que lo originó”. Y eso pasa por cuidar lo que muchas veces no se ve: la oración, el silencio, la interioridad, la calidad de las relaciones.
“Es un trabajo que no se ve, pero que sostiene todo lo demás”, resume.
Gobernar desde la cercanía
La Provincia Ibérica es diversa, con realidades muy distintas entre sí. Lejos de verlo como un problema, lo considera una riqueza, siempre que se acompañe bien. Por ello, afirma que “la pluralidad no es un problema en sí misma”.
Para eso, insiste, no basta con decisiones tomadas desde lejos. El contacto directo con las comunidades es clave: escuchar, compartir tiempo, conocer de cerca la vida cotidiana. “Se pasa de lo abstracto a lo concreto”, agrega.
Un Carmelo entendido como familia
Otro de los acentos de esta nueva etapa es la relación entre las distintas ramas del Carmelo. Para el Provincial, “el Carmelo hoy se entiende cada vez más en clave de familia”, explica.
Destaca especialmente el papel de las Carmelitas Descalzas, cuya vida contemplativa “sostiene de manera silenciosa, pero muy real, la vida del Carmelo”, y apunta también a una mayor corresponsabilidad con el Carmelo Seglar.
En un contexto de menos recursos y más exigencias, toca replantear presencias y tareas. No como una simple reorganización, sino como un ejercicio de fondo: “No se trata simplemente de reorganizar recursos, sino de discernir qué presencia es significativa hoy”.
Una propuesta que sigue teniendo sentido
En medio de un mundo acelerado, Sánchez Oreja no duda: la espiritualidad carmelitana tiene hoy un lugar claro, por ello, defiende que “tiene quizá más sentido que nunca.
Porque, en el fondo, añade el padre Francisco Sánchez, muchas personas siguen buscando lo mismo: silencio, sentido, interioridad. “No se trata de apartarse del mundo, sino de habitarlo de otra manera”, añade.
Al hablar de los próximos años, menciona varios desafíos como la vida fraterna, formación, vocaciones, pero los resume en uno solo:“el gran reto es no perder el centro”.
Y en ese camino señala algo muy concreto que a veces se descuida como es la comunicación entre los propios religiosos. Por ello, advierte de que “la vida fraterna no se sostiene sin comunicación”.
Deseo para este nuevo periodo
Para este nuevo trienio no plantea grandes planes, sino un horizonte más sencillo y exigente a la vez. Al recién reelegido Provincial de la Provincia Ibérica del Carmelo Descalzo le gustaría “que fuera un tiempo de profundidad, de comunión y de esperanza”.
El padre Francisco Sánchez Oreja lo resume así: “No se trata de hacer muchas cosas, sino de hacer bien lo esencial”.