Diócesis

 

La romería del Puerto reúne a miles de fieles en Plasencia y confirma que la tradición española sigue viva

 

La ciudad extremeña volvió a volcarse con su patrona, la Virgen del Puerto, en una jornada de fe, convivencia popular y orgullo por unas costumbres que pasan de padres a hijos

 

 

 

16/04/26 | Marta Santín, X


 

 

 

Plasencia volvió a mirar al cielo y a sus raíces este pasado domingo con la celebración de la Romería del Puerto, una de las citas más queridas del calendario festivo y religioso de Extremadura.

 

 

 

  1. Las costumbres españolas no desaparecen: se transforman
  2. Una jornada familiar y salida procesional
  3. Declarada patrona de la ciudad por el papa Pío X
  4. Fervor religioso y las tradiciones populares

 

 

 


La romería del Puerto reúne a miles de fieles en Plasencia.
Imagen: José Blanco Melo, Facebook.

 

 

 

La romería de la Virgen del Puerto de Plasencia se celebra el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección en el santuario que se encuentra situado a unos cinco kilómetros del centro de la ciudad, en la dehesa de Valcorchero.

 

Las costumbres españolas no desaparecen: se transforman

El pasado domingo, miles de personas subieron hasta el santuario de la Virgen del Puerto, patrona de la ciudad, para participar en una jornada que mezcla devoción, identidad local y ambiente familiar. Una vez más, quedó demostrado que las costumbres españolas no desaparecen: se transforman, se adaptan y siguen convocando a generaciones enteras.

Desde primera hora de la mañana comenzaron a llegar vecinos andando, en coche o en los autobuses especiales habilitados para facilitar el acceso y evitar colapsos en la carretera de subida.

 

 

 


La romería del Puerto reúne a miles de fieles en Plasencia.
Imagen: José Blanco Melo, Facebook.

 

 

 

Una jornada familiar y salida procesional

No se trata solo de una ceremonia religiosa. La Romería del Puerto es una jornada total para Plasencia. Familias enteras preparan comida campestre, grupos de amigos ocupan los alrededores del santuario y los más mayores enseñan a los niños un ritual que conocen desde pequeños. Manteles, tortillas, empanadas, hornazos y meriendas compartidas forman parte de una escena que se repite año tras año y que define el carácter popular de muchas fiestas españolas.

El acto central llega por la tarde con la salida procesional de la imagen de la Virgen del Puerto, prevista habitualmente en torno a las seis. La talla recorre el entorno del santuario hasta el mirador de las Tres Cruces, desde donde bendice a la ciudad. Ese instante concentra emoción, silencio, aplausos y lágrimas.

Este año, las fuertes rachas de viento obligaron a modificar parte del recorrido por motivos de seguridad, aunque la imagen pudo salir finalmente en una procesión reducida que fue recibida con entusiasmo por los asistentes.

 

 

 


La romería de la Virgen del Puerto de Plasencia.
Foto: Instagram diócesis de Plasencia.

 

 

 

Declarada patrona de la ciudad por el papa Pío X

La Virgen del Puerto no es una figura cualquiera para los placentinos. Fue declarada patrona de la ciudad por el papa Pío X y coronada canónicamente en 1952. Además, ostenta el título de alcaldesa honoraria de Plasencia. Su romería, por tanto, no es únicamente un acto de fe: simboliza la unión histórica entre ciudad, tradición y sentimiento colectivo.

Lo más relevante, sin embargo, está en la imagen social que deja cada año esta fiesta. En tiempos marcados por la prisa, las pantallas y los cambios culturales acelerados, miles de personas siguen reservando un día para subir al monte, compartir mesa, acudir a misa y acompañar a su patrona.

La misa de las 11.30 horas fue presidida por el obispo, Monseñor don Ernesto Brotóns.

Jóvenes con camisetas deportivas conviven con ancianos de bastón; niños corren entre peñas mientras sus abuelos rezan el rosario. Esa convivencia espontánea explica por qué las romerías españolas resisten al paso del tiempo.

 

 

 


La romería de la Virgen del Puerto de Plasencia.
Foto: Instagram diócesis de Plasencia.

 

 

 

Fervor religioso y las tradiciones populares

Plasencia no celebra solo una tradición religiosa. Celebra también la memoria de un pueblo que se reconoce en sus costumbres. Y eso tiene un enorme valor en una España donde muchas fiestas populares continúan siendo el principal vínculo entre generaciones.

La Romería del Puerto 2026 deja así una lección clara: el fervor religioso y las tradiciones populares siguen vivos cuando forman parte de la identidad de la gente. En Plasencia no acudieron miles por obligación, sino por sentimiento. Y mientras eso ocurra, las romerías seguirán llenando caminos, ermitas y plazas en pueblos y ciudades de toda España.