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El cardenal Müller defiende la elección de León XIV y advierte: “No habrá un nuevo Aviñón”

 

El purpurado alemán reafirma la legitimidad del Papa, defiende su misión de paz y aborda los dilemas morales de la guerra

 

 

 

15/04/26 | Javier Arias, X


 

 

 

El cardenal Müller, ex prefecto de Doctrina de la Fe, ha remitido a Religión Confidencial un texto en el que subraya con contundencia la legitimidad de la elección del Papa León XIV y la obediencia debida al Pontífice.

 

 

 

  1. Un respaldo explícito al Papa León XIV

  2. “No habrá un nuevo Aviñón”
  3. La misión del Papa: paz entre las naciones
  4. El papel de Estados Unidos y el orden internacional
  5. Guerra, moral y dilemas irresolubles
  6. Irán, Israel y Oriente Medio
  7. Una llamada final a la paz

 

 

 


Cardenal Gerhard Müller.

 

 

 

Un respaldo explícito al Papa León XIV

“Los cardenales, actuando con total libertad y plenamente conscientes de su responsabilidad ante Dios, eligieron como Papa a aquel de entre sus compañeros cardenales a quien Dios mismo escogió y quiso como sucesor de San Pedro”, afirma.

En este sentido, recalca el compromiso adquirido por el colegio cardenalicio: “Y nosotros, los cardenales, hemos prometido obediencia al Papa León XIV y hemos declarado nuestra disposición a defenderlo a él y a la Iglesia de Cristo, incluso hasta el punto de dar nuestras vidas”.

 

“No habrá un nuevo Aviñón”

El cardenal Müller rechaza de plano cualquier hipótesis de división en la Iglesia y lanza una advertencia directa sobre posibles intentos de imponer una autoridad paralela: “No habrá un nuevo Aviñón, como se había sugerido ominosamente”, asegura, para añadir que “cualquiera que sea instalado como antipapa por cualquier gobernante, o que permita serlo, es un traidor a la obra de Cristo”.

 

La misión del Papa: paz entre las naciones

Müller insiste en que el Pontífice no puede ser interpretado desde intereses políticos, sino desde su misión espiritual: “Nadie puede esperar del Santo Padre otra cosa que su compromiso con la paz terrenal entre las naciones, que es un presagio de la paz de todos los pueblos en Dios”, sostiene.

Asimismo, recuerda que “el mensaje de Cristo trasciende los intereses políticos, y Dios es nuestro juez”, advirtiendo de que “ningún mortal puede pretender instrumentalizar el nombre de Dios para sus propios fines”.

 

El papel de Estados Unidos y el orden internacional

En su análisis geopolítico, el cardenal subraya la responsabilidad de Estados Unidos en el contexto global.

Gerhard Müller señala que “Estados Unidos, como superpotencia política, económica, tecnológica y militar, tiene una responsabilidad histórica especial por la paz, la libertad y el bienestar de la humanidad en nuestro mundo globalizado”.

También destaca que “no se puede negar su papel especial en la contención de regímenes y dictaduras peligrosas”.

 

Guerra, moral y dilemas irresolubles

El texto aborda con profundidad el conflicto armado y sus implicaciones éticas, recordando que “los crímenes brutales contra el propio pueblo y otros pueblos deben, dadas las circunstancias, combatirse con sanciones económicas y medios militares”.

Como ejemplo histórico, señala que “la política de apaciguamiento hacia Hitler resultó ser una catástrofe y fue duramente castigada en la Segunda Guerra Mundial”.

Sin embargo, advierte del dilema moral inherente a cualquier intervención: “quienes actúan política y militarmente también se convierten en cómplices, porque por naturaleza no existen guerras limpias”.

En esta línea, plantea una cuestión directa: “¿Quién negaría a los ucranianos el derecho a defenderse, incluso si tienen que recurrir a los mismos medios que sus enemigos mortales? ¡Un dilema moral casi imposible de resolver!”.

 

Irán, Israel y Oriente Medio

Müller también se pronuncia sobre la situación en Oriente Medio, con críticas al régimen iraní.

“El régimen iraní debe ser condenado mundialmente por abusar de la religión para justificar el asesinato de personas inocentes”, asegura.

Al mismo tiempo, defiende que “el derecho de Israel a existir jamás debe ponerse en duda”, aunque expresa su deseo de evitar una escalada bélica: “esperamos que no sean necesarios aún más medios militares”.

 

Una llamada final a la paz

El purpurado alemán concluye su texto reafirmando la centralidad del mensaje cristiano y la necesidad de una paz justa: “Solo podemos trabajar y orar por la paz, pero no a cualquier precio; sino por una paz justa”, señala.

Finalmente, recuerda el inicio del pontificado de León XIV: “El Papa León XIV inició su ministerio apostólico con el saludo bíblico a todas las personas de buena voluntad: ¡La paz sea con vosotros!”.