Diócesis

 

Tras recuperar el monasterio de Belorado, la Federación de clarisas no sabe todavía qué va a hacer con el convento

 

"Agradecemos que la ejecución del desahucio se haya realizado en paz", afirma a RC la madre Javier Soto, presidenta Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu

 

 

 

13/03/26 | Marta Santín, X


 

 

 

El Monasterio de Santa Clara de Belorado (Burgos) volvió este jueves a manos de las clarisas tras la ejecución judicial del desahucio que puso fin a casi dos años de conflicto entre la Iglesia y el grupo de exreligiosas que protagonizó el conocido como “cisma de Belorado”. La posesión del inmueble fue entregada oficialmente a la comunidad monástica legítima después de que una comitiva judicial acudiera al convento para cumplir la sentencia que ordenaba el desalojo.

 

 

 

  1. Un desahucio en paz
  2. La comitiva judicial y la entrega de llaves
  3. El monasterio vuelve a sus propietarias
  4. Las exmonjas abandonaron el convento antes del lanzamiento
  5. Denuncias por la desaparición de bienes
  6. El regreso de sor Amparo
  7. Un episodio tenso con un periodista
  8. Dos años de conflicto

 

 

 


Representantes de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu
el jueves 12 de marzo durante el desahucio del convento de Belorado.

Foto: Europa Press.

 

 

 

La ejecución del lanzamiento se llevó a cabo en la mañana del 12 de marzo por orden del Tribunal de Instancia de Briviesca, que había fijado esa fecha tras rechazar los recursos presentados por las ex monjas.

 

Un desahucio en paz

La madre Javier Soto, presidenta de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu —de la que depende el monasterio—, explicó tras el acto que la jornada se desarrolló sin incidentes. “Agradecemos que la ejecución del desahucio se haya realizado en paz”, afirmó en declaraciones a Religión Confidencial.

Las siete ex monjas, que protagonizaron el miércoles por la noche distintos episodios simbólicos, como apagar la luz del convento y la vela del altar, vivirán de momento en el municipio de La Puebla de Montalbán, en Toledo, al parecer en una propiedad de un familiar de las ex monjas.

 

La comitiva judicial y la entrega de llaves

Según informó la Oficina del Comisario Pontificio de los monasterios de Belorado, Orduña y Derio, la comitiva judicial acudió al convento para ejecutar la sentencia que ordenaba el desalojo de la finca y su entrega a la comunidad religiosa propietaria.

Durante la actuación judicial se hizo entrega de las llaves del monasterio a la representación procesal del propio monasterio de Santa Clara, cuyo representante legal es el Comisario Pontificio designado por la Santa Sede.

En la recepción del inmueble participaron también la propia madre Javier Soto, la vicaria de la Federación de Clarisas, sor María Mercedes Iradi, y la secretaria, sor Carmen Ruiz.

Tras la entrega formal, la comitiva judicial recorrió las dependencias del convento para comprobar el estado en que se encontraba el edificio y verificar la integridad de los bienes que contiene. Según el comunicado oficial, muchos de estos objetos son bienes eclesiásticos de gran valor histórico, algunos de ellos multiseculares y catalogados como obras de arte.

La letrada de la Administración de Justicia levantó acta de todo lo sucedido y se procedió a realizar un inventario inicial. Los servicios jurídicos del monasterio analizarán ahora la situación para determinar si falta algún elemento perteneciente a la comunidad religiosa y, en ese caso, iniciar los procedimientos oportunos para su recuperación.

 

 

 


La Guardia Civil sale del convento de Belorado durante el desahucio.
Foto: Europa Press.

 

 

 

El monasterio vuelve a sus propietarias

Con el desahucio ejecutado, la posesión del monasterio vuelve oficialmente a las clarisas que permanecieron fieles a la Iglesia católica y que forman parte de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu.

Sin embargo estas religiosas —principalmente hermanas mayores que no secundaron el cisma— residen actualmente en distintos monasterios de la federación. Según el comunicado, ellas siguen siendo la comunidad legítima propietaria del monasterio de Belorado.

Sin embargo, el futuro del convento aún no está decidido. La Federación deberá estudiar qué uso dará al monasterio de Santa Clara de Belorado en los próximos meses, una decisión que todavía no ha sido tomada. "No sabemos todavía que va a pasar", declaró la madre Javier Soto a RC.

Entre las opciones que se barajan están la posible vuelta de una pequeña comunidad religiosa o el traslado de algunas de las hermanas que actualmente viven en otros conventos de la federación.

Por el momento, sin embargo, la prioridad es analizar el estado del inmueble y completar el inventario de los bienes.

El monasterio, uno de los más antiguos de la zona, permanece así a la espera de una nueva etapa tras un conflicto que ha marcado profundamente la vida de la comunidad clarisa y ha atraído la atención pública durante casi dos años.

 

Las exmonjas abandonaron el convento antes del lanzamiento

Aunque el desahucio estaba fijado para las 9.30 horas del jueves, las exreligiosas ya habían abandonado el monasterio unas horas antes, exactamente a las 2:46 de la madrugada, evitando así un lanzamiento forzoso.

Las mujeres que protagonizaron el cisma —y que habían sido excomulgadas tras separarse de la Iglesia en 2024— dejaron el edificio tras meses de litigio judicial con el Arzobispado de Burgos y la comunidad clarisa.

Según informó Europa Press, cuando la comisión judicial accedió al convento para formalizar la entrega de las llaves, el edificio ya estaba vacío.

No obstante, los representantes del monasterio señalaron que en el interior faltaban numerosos objetos, algunos de ellos de valor histórico o artístico.

 

 

 


La última noche de la ex clarisas cismáticas en el monasterio de Belorado.
Foto: Francisco Canals.

 

 

 

Denuncias por la desaparición de bienes

Durante la inspección se constató la ausencia de múltiples elementos del monasterio, entre ellos documentos del archivo histórico, retablos e incluso piezas de vajilla del convento.

El abogado de la Federación de Clarisas, Gerardo Sanz-Rubert explició ayer que tras recorrer el monasterio se ha levantado acta porque "faltan muebles, documentación y parte del archivo del monasterio", además de que también faltan retablos de la iglesia.

 

El regreso de sor Amparo

Uno de los momentos más simbólicos de la jornada fue el regreso al monasterio de sor Amparo, una de las clarisas que no secundó el cisma, que se fue el primer día y que llevaba cerca de dos años fuera del convento.

La religiosa volvió al recinto tras la ejecución del desahucio y, a su llegada, expresó su tristeza por lo sucedido. “Me da pena lo que ha pasado, las quiero mucho”, recoge Europa Press.

Sus palabras reflejaban el tono emocional de un conflicto que durante meses ha enfrentado a antiguas hermanas de comunidad y que ha tenido una enorme repercusión mediática en España.

 

 

 


Sor Amparo, la primera clarisa que abandonó
el convento y que no firmó el cisma.

Foto: Europa Press.

 

 

 

Un episodio tenso con un periodista

Durante este episodio, el miércoles por la noche, cuando las ex monjas procedían a abandonar el convento, también se produjo un incidente con la prensa. Según relató el periodista de ABC José Ramón Pareja, una de las exmonjas dirigió palabras duras hacia él cuando intentaba formular preguntas.

“Eres un maltratador, no te doy una torta por respeto”, le dijo la mujer, en un momento de tensión captado por varios medios presentes en el lugar.

 

Dos años de conflicto

El desahucio pone fin a una larga disputa que comenzó en mayo de 2024, cuando un grupo de clarisas del monasterio anunció su ruptura con la Iglesia católica mediante un manifiesto en el que rechazaban la autoridad del papa tras el Concilio Vaticano II.

Aquella decisión derivó en su excomunión y en la intervención del monasterio por parte de la Santa Sede, que nombró comisario pontificio al arzobispo de Burgos para administrar la comunidad.

Desde entonces se inició una compleja batalla judicial sobre la posesión del convento, que finalmente ha sido resuelta a favor del monasterio y de la federación clarisa.

Los tribunales consideraron que las exmonjas habían perdido el derecho a ocupar el inmueble tras abandonar la vida religiosa y separarse de la Iglesia.