De Libros

 

Radiografía de la persecución religiosa durante la Segunda República y la Guerra Civil

 

Javier Paredes, catedrático emérito de la Universidad de Alcalá de Henares, ofrece una especie de cata de historias de vida de los mártires, escenas de martirio, bien descritas y bien trabadas

 

 

 

José Francisco Serrano Oceja | 09/03/26


 

 

 

El profesor Javier Paredes, catedrático emérito de la Universidad de Alcalá de Henares, lleva ya tiempo investigado y publicando sobre los mártires españoles de la Segunda República y de la Guerra Civil.

 

 

 

  1. Cifras de esa gran persecución
  2. Cuatro de los obispos mártires
  3. Apóstatas en ese período histórico
  4. “El mejor predicador es fray ejemplo”

 

 

 


Javier Paredes.

 

 

 

Utilizo ahora esta denominación porque es la que usa el autor. De hecho, nada más empezar este libro señala que “cierto que son mártires españoles, pero es falso que sean mártires de España, porque no en toda España hubo persecución religiosa. Dejando a un lado la Segunda República, período en el que ya hubo mártires a manos de los mismos verdugos de la Guerra Civil, todos esos miles de mártires se produjeron en la zona bajo el control de los socialistas, los comunistas y los anarquistas o zona del frente Popular”.

 

Cifras de esa gran persecución

Conviene, una vez más, recordar las cifras de esa gran persecución. Según afirma el profesor Paredes nada más comenzar su trabajo, en España fueron asesinados 12 obispos, 1 administrador apostólico, 4. 184 sacerdotes seculares y seminaristas, 2.365 religiosos y 297 monjas. Añade además una cifra interesante, hoy, entre beatos y santos, tenemos 2.154 mártires en los altares.

En el libro se nos ofrece una especie de cata de historias de vida de los mártires, escenas de martirio, bien descritas y bien trabadas, con el hilo conductor de lo que significa la confesión de fe, el amor a Cristo hasta derramar la última gota de sangre.

 

Cuatro de los obispos mártires

Comienza el libro con el testimonio de cuatro de los obispos mártires, el de Barbastro, el auxiliar de Tarragona, el de Ciudad Real y el de Barcelona. Luego aborda casos significativos de las religiosas y de los religiosos, los sacerdotes del clero secular y una gavilla de testimonios de los fieles laicos. Historias de vida que estremecen.

Entre otras, las de las mártires de Algamesí, los mártires de Turón, de Ciempozuelos, los claretianos de Barbastro, los Agustinos de El Escorial -155 agustinos murieron martirizados-, el clero secular de Toledo, Menorca, Madrid, los sacerdotes del pozo de la Lagarta, o los casos de las enfermeras de Somiedo, los mártires de Martos o el de dos niños mártires.

Estamos ante una radiografía de la persecución también por regiones. Por ejemplo, la intensidad con la que se desarrolló en Levante. No hay que olvidar que el mismo Secretario General del Partido Comunista, José Díaz, en un mitin celebrado en Valencia en 1937, mostraba con estas palabras su satisfacción por lo que había hecho: “En las provincias en las que dominamos, la Iglesia ya no existe. España ha sobrepasado con mucho la obra de los soviets, porque la iglesia en España está hoy aniquilada”.

De la geografía de la persecución, en el libro, se dedica una especial atención a la Iglesia martirial de Barbastro, en la que el 88% del clero de la diócesis fue asesinado. El 12% pervivió porque sus persecutores no les localizaron.

Aporta además este trabajo, que tiene como trasfondo lo que el profesor Paredes ha venido publicando en su columna dominical de “Hispanidad digital”, curiosas perspectivas.

 

 

 


Javier Paredes, historiador.

 

 

 

Apóstatas en ese período histórico

Por ejemplo, la cuestión de si hubo apóstatas en ese período histórico. Destaca Javier Paredes el inaudito caso de ex sacerdote Pablo Sarroca, la historia de un capellán castrense que deja el sacerdocio, reniega de su fe, traiciona a los suyos y persigue a no pocos fieles.

Añade nuestro autor: “Por otra parte, la existencia de apóstatas entre el clero durante la Segunda República y la Guerra Civil valora todavía más a los mártires españoles, porque los clérigos apóstatas, como Pablo Sarroca, ponen de manifiesto que entonces se podía evitar el martirio. Entonces y ahora todo es cuestión de elegir: o tronos en el Cielo o poltronas en esta tierra”.

 

“El mejor predicador es fray ejemplo”

Concluye el profesor Pardees el libro con una sincera reflexión: “Confieso que cada vez que escribo sobre los mártires españoles, que derramaron su sangre en defensa de su fe durante la Segunda República y la Guerra Civil, sus vidas espolean mi conciencia… de modo que haciendo bueno el dicho popular de que “el mejor predicador es fray ejemplo”, sin palabras escucho en mi conciencia: “Javierito, y tú… ¿Qué estas haciendo?”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Javier Paredes,
Hasta el cielo. Mártires de la Segunda República y la Guerra Civil.
San Román.