Tribunas
12/02/2026
Agradecimiento sincero al cardenal Cobo
José Francisco Serrano Oceja
El cardenal José Cobo en Convivium.
Foto: Archimadrid.

Hay que agradecer sinceramente al arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, que haya sido la causa de que el Papa León XIV enviara una Carta al clero de Madrid que, creo, hay que leer y meditar varias veces.
El motivo ha sido el “Convivium”, esa reunión de sacerdotes madrileños como expresión de una necesidad de algo más que visibilización.
Hacía mucho tiempo que no leía una Carta a los sacerdotes sobre el sacerdocio de tan alta densidad, de tanto contenido y de tanta claridad en la propuesta. Un texto con una perspectiva teológica-cultural de fondo.
Me recordaba a aquellas Cartas que escribía san Juan Pablo II a los sacerdotes el Jueves santo o a algunos de los textos de Benedicto XVI en el Año jubilar sacerdotal que puso en marcha. Ya casi nos hemos olvidado las reprimendas, las broncas, a los sacerdotes de tiempos pretéritos.
La tesis de la Carta vendría a ser que no son necesarios experimentos con el sacerdocio, ni con los sacerdotes. Durante mucho tiempo al albur de los modelos de Iglesia se han desarrollado modelos de sacerdocio en los que se han hecho combinaciones varias con los elementos de la comunidad y con el sentido del ministerio que han despistado bastante al personal.
El sacerdote podría ser sustituido por la comunidad, por determinados ministerios laicales; las eucaristías podían ser sustituidas por celebraciones de la Palabra y de determinadas palabras, y no pasaba nada.
Ahora el Papa León, en un documento que hay que analizar no sólo por lo que dice sino por lo que no dice, y hay algunas cuestiones que, al menos para mí sorpresa, no están referidas en la carta -por ejemplo la comunidad sustituyente, determinadas dimensiones sociales-, hace varias invitaciones de fondo.
Para empezar, el Papa invita a la necesaria “lectura del presente” que “no puede prescindir del marco cultural y social en el que hoy se vive y se expresa la fe”. Habla del “cambio cultural profundo que no puede ignorarse”, y ofrece algunos síntomas de esos procesos. No voy a apuntar nada respecto a lo que hoy se necesita para hacer lecturas de los cambios culturales profundos. Quizá en otra ocasión.
Esa realidad aludida no es toda la realidad, porque también hay una respuesta o reacción a ese proceso. Y León XIV la pone en valor.
Ante este marco, qué sacerdotes necesita Madrid y la Iglesia entera. Lo dice el Papa:
“Se va perfilando así qué tipo de sacerdotes necesita Madrid —y la Iglesia entera— en este tiempo. Ciertamente no hombres definidos por la multiplicación de tareas o por la presión de los resultados, sino varones configurados con Cristo, capaces de sostener su ministerio desde una relación viva con Él, nutrida por la Eucaristía y expresada en una caridad pastoral marcada por el don sincero de sí. No se trata de inventar modelos nuevos ni de redefinir la identidad que hemos recibido, sino de volver a proponer, con renovada intensidad, el sacerdocio en su núcleo más auténtico —ser alter Christus—, dejando que sea Él quien configure nuestra vida, unifique nuestro corazón y dé forma a un ministerio vivido desde la intimidad con Dios, la entrega fiel a la Iglesia y el servicio concreto a las personas que nos han sido confiadas”.
“No se trata de inventar modelos nuevos, ni de redefinir la identidad”, lo dice el Papa. La identidad está clara en su núcleo más auténtico, “alter Christus”, con el añadido, señala más delante el Papa, de que “tampoco la vida sacerdotal se sostiene por sí misma, sino en el testimonio apostólico recibido y transmitido en la Tradición viva de la Iglesia, y custodiado por el Magisterio (cf. 1 Co 11,2; 2 Tm 1,13-14). Cuando el sacerdote permanece anclado en este fundamento, evita edificar sobre la arena de interpretaciones parciales o acentos circunstanciales, y se apoya en la roca firme que lo precede y lo supera (cf. Mt 7,24-27)”.
Bueno, y algunos detalles geniales como el de recordar a los sacerdotes que “no dejéis de confesaros, de volver siempre a la misericordia que anunciáis”.
Invito a leer detenidamente la Carta papal. En la asamblea sacerdotal de estos días se han escuchado muchas palabras. La del Papa no es una más, entiendo. Estoy seguro de que en un futuro los sacerdotes madrileños, solos o en grupo, volverán muchas veces sobre la Carta y la trabajarán a fondo y sacarán las consecuencias. Y los que tenemos un cuasidomicilio en Madrid nos beneficiaremos de ello.
Suficiente motivo, lo reitero, de agradecimiento al Papa León XIV por la carta y al cardenal Cobo por haber hecho que el Papa la haya enviado.
Gracias don José.
José Francisco Serrano Oceja