Colaboraciones
Marcelo Gullo Omodeo, tan criticado por algunos escritores del montón que solo destilan con sus plumas iniquidad, mentira y confusión, por decir siempre la verdad y por ser un católico de la cabeza a los pies
09 julio, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
Marcelo Gullo, intelectual argentino, competente, referente clave en la defensa de la Hispanidad y la evangelización de América. Sus ensayos y conferencias son frecuentemente compartidos y analizados desde una perspectiva católica por su defensa de la verdad histórica.
Marcelo Gullo Omodeo (Rosario, Argentina, 1963), historiador, doctor en Ciencia Política y magíster en Relaciones Internacionales, graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid y profesor de la Escuela Superior de Guerra de Buenos Aires. Sus libros Madre patria y Nada por lo que pedir perdón, los dedica a las relaciones de España con Hispanoamérica. En Lo que América le debe a España, reivindica la importancia del legado español para Hispanoamérica y el Vaticano.
Según Marcelo Gullo:
- «Sin España el catolicismo no sería más que una secta insignificante».
- «El trabajo de desmitificar la historia, de poner la verdadera, de desmontar la falsificación, es un trabajo cristiano».
- Marcelo Gullo, sobre la Leyenda Negra: «Se juzga a España porque llevó la fe verdadera a un continente».
El historiador Marcelo Gullo desmonta la Leyenda Negra contra España en América, un país que lejos de expoliar y masacrar a los habitantes nativos percibió su papel en el continente como una «misión evangelizadora».
Marcelo Gullo asegura que la leyenda negra es una «inmensa fake new inventada por el Imperio Británico como política de Estado, y la convirtió en hegemónica, también en Hispanoamérica».
La leyenda negra es una batalla que no cesa. De un lado, las llamadas teorías poscoloniales la están reavivando, condenando, no ya a los conquistadores, sino a personajes como Colón o fray Junípero Serra. Del otro, asistimos a un contraataque que reivindica la labor de España en América. Marcelo Gullo se incluye, con vehemencia y entusiasmo, en esta corriente. Para él, España (que nace en Covadonga por la voluntad de permanecer cristiana), más que conquistar, liberó a los pueblos de América de unas «teocracias sanguinarias» opresoras y genocidas, con la decisiva ayuda precisamente de los pueblos oprimidos. Y puso en pie un imperio generador opuesto al imperialismo depredador de Gran Bretaña o Francia. Marcelo Gullo destaca la cantidad de universidades, hospitales, ciudades, escuelas o industrias que España, movida por «el más puro y generoso idealismo», levantó en el Nuevo Mundo. Así, lo que América le debe a España es sencillamente su ser, su unidad sustancial.
Marcelo Gullo, que, además de considerar que la falsa historia es el origen de la falsa política, sostiene, por ejemplo, que «diversos grupos de militantes políticos —caniches de la oligarquía financiera internacional disfrazados de historiadores, sociólogos, antropólogos, etc.— intentan destruir los valores de la cultura occidental». O que los que él llama historiadores negrolegendarios están «llenos de mala fe» y, «acostumbrados a mentir sistemáticamente», ocultan los hechos que no les convienen. O que Bartolomé de las Casas es el «mayor mentiroso de la historia».
Gullo distingue entre imperio e imperialismo, o entre imperio generador e imperio depredador. España sería un ejemplo de lo primero, y Gran Bretaña y Francia, de lo segundo. En el primer caso, el del imperio generador, el pueblo conquistado no es considerado un botín, y la acción imperial produce mestizaje de sangre y de cultura; mientras que la acción imperialista o de imperio depredador produce segregación y exterminio.
«Gracias a España se produjo la liberación espiritual de Hispanoamérica», y a pesar de que —único reproche que manifiesta el autor al comportamiento de los españoles en América— «algunos hombres sin escrúpulos usaran el cristianismo para someter a los nativos o explotarlos económicamente». En cuanto a otras críticas que se hacen a España, como la afirmación de que la evangelización se hizo sin respetar a los pueblos indígenas, afirma con la claridad que caracteriza todo el trabajo que «no fue a través de la fuerza como los indios se convirtieron al cristianismo, sino que la evangelización tuvo lugar gracias al ejemplo de vida de los misioneros».
Gullo observa que se da un ataque continuado a España «no por lo que hizo en América, que fue extraordinario, sino por haber llevado la fe verdadera al continente americano».
Y esa «es la verdad que hay que atreverse a decir» en una «dictadura de lo políticamente correcto que se impone por nuestro miedo y cobardía».
«No hubo, antes ni después en la historia de la humanidad una gesta como la de España en América», afirma el autor de Madre Patria, «que llevó a la Virgen María desde el Rio Grande a la Tierra de Fuego».
«La idea fuerza central que guía todo mi pensamiento, es que hay una gigantesca falsificación de la historia universal. Falsificación sobre el origen de la riqueza y el poder de las naciones. Falsificación de la historia de la conquista española de América que traté en Madre Patria, Nada por lo que pedir perdón y Lo que América le debe a España. Sin duda alguna, hay una historia negra de España y de la conquista española de América que se enseña en todos los colegios y universidades del mundo, y hay una historia rosa de Holanda, de Inglaterra, de Alemania, de los Estados Unidos y de sus respectivas conquistas que se enseña en todos los colegios y universidades del mundo. La leyenda negra no es otra cosa que un tiro sobre elevación al catolicismo».
«Y como la historia la escriben los vencedores, las potencias protestantes falsificaron la historia, y por supuesto falsificaron la historia de la conquista española de América. A esa jauría de potencias que falsificaron la historia, para presentar a España como la nación más abominable del mundo, se unió después de 1789, por odio al catolicismo, la Francia revolucionaria. Cuya máxima no fue en realidad “Libertad, Igualdad y Fraternidad” sino: Descatolización o Guillotina. Por ello, aquellos supuestos “revolucionarios” cometieron el primer Genocidio de la llamada era moderna que fue el Genocidio de La Vendée, el Genocidio de los católicos franceses que se negaban a dejar de ser sustancialmente católicos. Mis libros son la otra cara de la moneda de esa historia falsificada. Si la historia la escriben los que ganan quiere decir que hay otra historia».
«No hay leyenda rosa sino la exposición de datos históricos concretos, lo que ocurre es que la exposición de esos datos es tan increíble, fue tan increíble la obra de España en América que parece una mentira. La mayoría de los españoles que iban ahí, por supuesto no eran ángeles sino hombres, pero estaban movidos por un gran idealismo. Quienes dicen que hago leyenda rosa en realidad no tienen coraje, son unos cobardes, son materialistas sin un solo ideal en la cabeza y piensan, como el ladrón, que todos son de su condición, por eso no pueden comprender a los españoles que protagonizaron la epopeya del descubrimiento y liberación de América de los dioses de la muerte, la antropofagia y el canibalismo».
Marcelo Gullo insiste en que defender la hispanidad no es un ejercicio de nostalgia, sino una apuesta por el futuro: reconstruir la dignidad cultural y política del mundo hispánico frente a la deshumanización y fragmentación del presente.
«Fue gracias a Isabel que España no llegó a América únicamente ávida de ganancias. Fue gracias a Isabel que la empresa del Nuevo Mundo tuvo el sino de una auténtica misión: convertir a los naturales de América al cristianismo», explica Gullo.
Dice Marcelo Gullo: «España no conquistó América. España liberó América». Por eso, «Hernán Cortés aglutinó a 110 naciones mexicanas que vivían oprimidas por la tiranía antropófaga de los aztecas y que lucharon con él».
Marcelo Gullo asegura que no hay comparación con el tipo de conquista llevada a cabo en la América inglesa:
«Respecto a la América de habla inglesa, no se puede sostener la comparación. Su política era decir que el mejor indio era el indio muerto. Y resulta que la conquista que pasó a la Historia como asesina fue la española».
El politólogo argentino Marcelo Gullo le recuerda al presidente mexicano López Obrador que España no conquistó el imperio azteca, sino que liberó México del imperialismo genocida de los aztecas.
Por último, Marcelo Gullo comenta el empeño del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en que España pida perdón por lo que hizo en su territorio:
«Pedir perdón por liberar a los mexicanos de los aztecas es como pedir perdón por haber derrotado a los nazis».